Montañeros y ecologistas han ascendido simultáneamente a 35 cumbres

El borrador de la Carta de las Montañas, única propuesta emitida en 2002
para la protección genérica de las montañas españolas y su
compatibilización con el bienestar de sus habitantes, continúa sin ser
aprobada cuatro años después de ser emitida por el Ministerio de Medio
Ambiente, como respuesta al llamamiento de las Naciones Unidas alertando
de la degradación de las montañas y de la necesidad de extremar la
sostenibilidad del desarrollo económico en estas regiones, y a pesar de
que el pasado mes de junio de 2005 el Congreso de los Diputados instó al
Gobierno Central a su rápida tramitación y aprobación.

Entretanto, la situación en estas áreas es cada vez más preocupante.
Lejos de mejorar la sensibilidad de las autoridades ambientales y de los
responsables políticos respecto a las importantes funciones ecológicas,
sociales y económicas que desempeñan los sistemas naturales de las
montañas, estas áreas están cada vez con más frecuencia en el punto de
mira de proyectos de explotación insostenible de sus recursos y
espacios, justificados por sus promotores con el argumento de la
dinamización económica de las áreas rurales y la provisión de empleo
para sus habitantes.

La presión urbanística y especuladora se oculta detrás de la mayor parte
de estos proyectos, que generalmente están vinculados con la creación o
ampliación de estaciones de esquí y otras promociones deportivas y
recreativas diseñadas para el uso multitudinario, con el aliciente de la
alta calidad paisajística y a menudo la vecindad de espacios naturales
protegidos. Lo que aún es más grave, en algunos casos los intereses
económicos están llevando al extremo de forzar cambios en la legislación
ambiental de estos espacios para permitir la construcción de este tipo
de complejos.

La Carta de las Montañas se presentó en su día como un muy adecuado
enfoque integral para la gestión conservadora de las áreas de montaña,
dándose la circunstancia de que sus premisas de solidaridad social para
con sus pobladores coinciden plenamente con lo que también recientemente
ha subrayado el Ministerio de Agricultura como filosofía básica de su
anteproyecto de Ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural.

Montañeros y conservacionistas coinciden, por tanto, como representantes
de una parte muy importante y concienciada de la ciudadanía, en que la
Carta de las Montañas debe aprobarse e implementarse urgentemente. Eso
es lo que han reivindicado con la ACCIÓN SOLIDARIA PARA LA DIVULGACIÓN Y
REIVINDICACIÓN DE LA CARTA DE LAS MONTAÑAS, que se ha celebrado el
domingo 21 de mayo como jornada de ascensión simultánea y coordinada de
una treintena de montañas repartidas a lo largo y ancho de las más
importantes cadenas montañosas de nuestro país, y en la que al mismo
tiempo se ha denunciado la situación de amenaza, desprotección o
destrucción de numerosas áreas de montaña locales.

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