Los montañeses también se levantan

CARTA DESDE EL CORAZÓN VIVIDO DE LA MONTAÑA

Primero una breve explicación de la situación actual del municipio en cuanto a población y situación geográfica.

La población esta distribuida entre dos valles, parte en la vertiente del valle del río Baliera desde su cabecera y parte de la vertiente izquierda del valle del Noguera Ribagorzana.

El municipio de Montanuy lo componen un agregado de 14 pueblos en los que hay censadas un total de 277 personas, de las cuales el 35% aproximadamente no residen en el municipio, yo por ejemplo, estoy empadronado en Castanesa pero vivo en Lérida. Lo mismo sucede con tres de los seis regidores socialistas que también viven en Catalunya. El 65% de la población restante y que vive en el municipio está relativamente envejecida con una media de edad de unos 45 años aproximadamente (se marchan los jóvenes y las mujeres y quedan los varones herederos y la gente mayor) muchos de los cuales perciben algun tipo de prestación social.

Como en todo el pirineo, la zona de Castanesa sufrió entre los años sesenta y setenta una rápida y creciente despoblación que a nadie ha preocupado hasta el momento. Al igual que las aguas del río Baliera que desembocan en el Noguera Ribagorzana y siguen hacia el Segre, la mayoría de los emigrantes de esa zona se fueron hacia Lérida, La Pobla de Segur, Barcelona y demás localidades catalanas. Incluso ahora cuando precisan un médico o acudir al hospital, los pocos residentes de dichas poblaciones van a Pont de Suert, Tremp, Viella o Barcelona. El mercado semanal es en Pont de Suert y si hay que ir a las ferias de ganado, prioritariamente se van a Vilaller. Las compras de tractores o maquinaria agrícola también se hace en muchos casos en Tremp. Es clara pues la tendencia hacia Cataluña más que hacia Aragón, sea por la orografía del valle que tiene salida hacia la Ribagorza Catalana o por una afinidad de costumbres y cultura que también incluye la lengua hablada en esa zona de la franja que es el catalán.

Si nos centramos en el tema que nos ocupa, que es la ampliación de Cerler hacia la zona de Castanesa referencias a la noticia publicada en el Heraldo el 17 de marzo pasado, afectaría de forma directa a la cabecera del valle del Baliera, y en esa zona, entre las poblaciones de Fonchanina, Castanesa, Ribera, Siscarri, Ardanuy, Ervera y Benifons solamente viven unas 26 personas durante todo el año.

Reafirmando esta tendencia hacia Cataluña, el martes 16 de marzo (un día antes de la noticia en el Heraldo) el propio Ayuntamiento anunció en el periódico Segre de Lérida, el inicio de las negociaciones para ampliar Cerler hacia la N-230. Parece que tenga más interés en crear expectativas en Cataluña que en Aragón. La reacción de los alcaldes de Pont de Suert, Vilaller y Boí fue muy rápida y al día siguiente, en ese mismo periódico, manifestaron su gran satisfacción por esta iniciativa. Obviamente la conexión de Cerler a la N-230 supondría un incentivo a su economía, dado que son las únicas poblaciones importantes de la zona que podrían asumir la actividad generada por esas infraestructuras dado que los pueblos de la cabecera del valle están casi despoblados. Así mismo insiste en que esta ampliación es un esperanza para los vecinos y ganaderos de la zona. Así pues, para consolidar a los 26 vecinos que viven en el valle de Castanesa (que como he dicho la mitad están jubilados), ARAMON se tendría que invertir, según los estudios técnicos previstos, 90 millones de ¤ que son de los aragoneses y cuya repercusión económica va a recaer en gran medida en las poblaciones catalanas de Pont de Suert, Vilaller y Boí. ¿Que rédito político se puede sacar de todo esto? Los alcaldes de CiU de Pont de Suert y Boi así como los independientes afines al PSC de Vilaller ya han dado su opinión muy favorable.

Por otro lado, ARAMON y la DGA, con esta campaña de promoción del turismo de la nieve están creando en las gentes de montaña unas expectativas de grandes inversiones y revitalización económica que se ajustan mas a criterios de campaña electoral que a rigurosos estudios técnicos que avalen la viabilidad de tales proyectos. Lo más grave de esta situación es que tales perspectivas son asumidas también por los habitantes de las zonas de montaña que ante una situación relativamente precaria de su manera de vivir ven en estos proyectos la respuesta a tantos años de olvido y dejadez por parte de la administración.

Como otros municipios del pirineo aragonés, el Ayuntamiento de Montanuy también quiere una parte del pastel y está generando ante la opinión pública y ante sus propios vecinos unas expectativas que no tienen una base técnica o sociológica firme.

En este sentido el propio Ayuntamiento de Montanuy encargó al sociólogo David Varingo, en enero del 2001 un trabajo de 264 paginas que con el título “estudio de potencialidades de desarrollo social y económico del municipio de Montanuy, horizonte año 2011” resolvía los principales problemas del municipio asentando la población, reactivando la economía local mediante la creación de pequeñas empresas de manufactura de la materia prima generada en el propio valle como empresas de fabricación de quesos o charcutería al estilo tradicional aprovechando el sistema de producción de ganadería ecológica. Empresas que su interés principal sería el de atraer mano de obra femenina. Como ya es sabido el principal problema de la despoblación de las zonas rurales de montaña es la desaparición de las mujeres. Evidentemente, la activación de esta pequeña y modesta actividad industrial no es posible sin la decidida ayuda de las administraciones, local, autonómica y europea.

Por otro lado el informe desestima directamente la ampliación de las pistas de esquí y dice que se trataría de una verdadera catástrofe ecológica hipotecando el territorio a unos 200 años como mínimo. Se refuerza la presencia humana sobre el territorio de una forma extremadamente más agresiva que los usos tradicionales como el pastoreo, la caza, la pesca o la silvicultura. Se genera urbanidad, ciudad en un espacio que durante milenios ha sido natural.

Así pues como este estudio no obedecía a las expectativas e intereses del Consistorio de Montanuy, su contenido no fue desvelado a los propios vecinos y el documento fue archivado sin mas.

Prescindiendo de este estudio y amparados en la idea de aprovechar la gran ocasión política de especial sensibilidad por parte de la DGA hacia esta zona parece que el macroproyecto de turismo de nieve esté por encima de cualquier otra iniciativa y hace olvidar incluso el mantenimiento de activos como el albergue de Castanesa actualmente cerrado.

Habría que preguntar al Ayuntamiento:
¿Por qué el Ayuntamiento promueve únicamente la actividad turística de nieve como única solución para el desarrollo del valle pero no habilita el albergue, algo que actualmente tiene la posibilidad de hacer?
¿Como es que con este estudio riguroso y técnico que ofrece unas soluciones practicas al desarrollo social del municipio, el Ayuntamiento sigue otro camino radicalmente opuesto?
¿Que intereses tiene el Ayuntamiento o sus regidores y funcionarios para tomar esta decisión? ¿No le será mas fácil al Ayuntamiento encargar y plantear macroproyectos de ampliaciones de pistas de esquí que otros van a resolver? Eso si con el consecuente desarrollo y autorización de planes urbanísticos que puedan ofrecer terrenos a especuladores que inviertan su dinero y se lleven los beneficios. De paso, al Ayuntamiento le es muy fácil enriquecerse como institución recaudando impuestos por licencias de obras o contribuciones especiales. Eso sin hacer ningún comentario a los intereses personales que algunos de los regidores o funcionarios del consistorio puedan tener al igual que otros propietarios y vecinos del municipio en cuanto a la revalorización de terrenos.

Ante esta situación matizar que la posible ampliación del valle de Castanesa no tiene un planteamiento serio hasta el 2009 tal como ARAMON confirmo en el articulo del pasado 17 de marzo en el Heraldo.

Para entonces seguro que habrán cambiado muchas cosas:
Esperemos que los directivos de ARAMON además de un estudio técnico de las infraestructuras y equipamientos de la estación invernal harán también los estudios preceptivos de viabilidad socioeconómica sobre las repercusiones de la inversión que atienda a las perspectivas económicas y sociales del Valle de Castanesa y de los aragoneses, exclusivamente.
Sobre todo por la inviabilidad del proyecto de ampliación de Cerler a Castanesa. Por el derroche de fondos públicos aragoneses cuya repercusión va a recaer en gran parte en la comunidad autónoma de Cataluña.
La titularidad de las fincas y terrenos en la cabecera del valle del Baliera es totalmente privada y como evidentemente ya somos algunos los vecinos y propietarios del valle que nos manifestamos en contra de tal ampliación puede ser bastante complicado que nos lleguemos a entender para resolver favorablemente este proyecto.
Por desgracia el calentamiento global por el efecto invernadero ya no será cuestionado y en poco tiempo marcará la pauta de muchos comportamientos sociales. Ningún país desarrollado invierte ya en este tipo de instalaciones, mas bien al contrario se están cerrando pistas de esquí porque la cota de innivación media ha subido en altitud des de que se crearon muchas estaciones de esquí y se prevé que suba todavía mas en poco tiempo.
La conciencia que se está generando con la plataforma de defensa de las montañas de Aragón se habrá afianzado mas en la opinión pública.
Políticamente quizás los socialistas tendrán otros socios en el gobierno de Aragón. Otros socios con otras perspectivas.

Sin embargo, a pesar de ello, se están generando unas falsas expectativas que lo único que provocan en la población que todavía vive en esos valles es un desinterés en su actividad cotidiana. ¿Para que actualizar o invertir en las explotaciones ganaderas si cualquier día nos van a hacer las pistas de esquí y todo va a cambiar?

Los vecinos de Castanesa no nos merecemos que el Ayuntamiento nos engañe haciéndonos creer que todas estas inversiones multimillonarias son para beneficio nuestro y evidentemente no queremos cargar con esa responsabilidad.

No se puede pretender que nos creamos que estas actuaciones son para consolidar la gente que todavía viven en estas zonas de montaña. Es más, se utiliza la precariedad de una población descuidada por la administración desde hace mucho tiempo para justificar las grandes inversiones que se pretenden imponer y que solo van a beneficiar a accionistas y empresas sin vinculación directa en el pueblo.

Las actuaciones de la Administración tendrían que ir más lejos, no solamente desde un punto de vista económico sino también cultural y proteger por tanto, una manera de vivir, de trabajar, de hablar y de pensar de una gente profundamente enraizada a la tierra, que son un símbolo de identidad histórica y social para toda la comunidad en general. Por el contrario, intenta recuperar un equilibrio exclusivamente económico imponiendo a la desesperada otros sistemas productivos de temporada, como la actividad turística de invierno, que son extraños para los habitantes de las zonas rurales y agresivos con el medio ambiente, que hipotecan la naturaleza para enriquecer a unos pocos inversores y especuladores que no tienen ningún respeto ni consideración hacia una manera de vivir tan peculiar y rica. La Administración no da ninguna importancia a estos otros valores que son tanto o más relevantes que los económicos.

Debe buscarse la manera de reconducir la situación para conseguir unos resultados más adecuados. Se tienen que elaborar programas para recuperar esta cultura y sus actividades económicas tradicionales; actuaciones que favorezcan la fijación de la población en el territorio manteniendo la tradicional manera de vivir sin despreciar las innovaciones tecnológicas a las que todos tenemos derecho.

En definitiva, debería potenciarse el desarrollo socioeconómico y cultural de las zonas más deprimidas compatibilizándolo con la conservación y potenciación de la cultura tradicional asociada al medio natural y al paisaje.

No se puede pretender que la gente del medio rural viva de la forma idílica que todos imaginamos. Cada comarca, cada zona y cada caso debería ser estudiado independientemente y debería elaborarse un Plan de viabilidad que se ajuste a la realidad inmediata de cada lugar y que prevea su futuro socioeconómico.

La reserva emocional de los antepasados está guardada en la memoria de la gente mayor. Todas sus historias se reflejan en cada uno de los rincones del paisaje y en las bordas y los caminos y en las piedras de las paredes de los márgenes y terraplenes… La manera de trabajar, las herramientas, las palabras para definir las cosas, la entonación de la conversación, los topónimos… Estas conversaciones llenan el espacio de contenido y acercan el pasado al presente; son como recuerdos de una vida que no hemos vivido. La vida de la gente que trabajó en esas bordas y prados y que pasó por esos cominos, forma parte de nuestra cultura. La gente que hizo aquellos caminos, aquellas bordas y prados, su trabajo se ve y perdura en el tiempo como la herencia de un patrimonio emocional y cultural.

Otra gente extraña se introduce en un espacio y un tiempo que no entienden. Imponen nuevos valores, nuevos conceptos, nuevas palabras. Aprovechan la debilidad de una cultura que ha perdido su fuerza, no para aniquilarla, sino para pervertirla y adaptarla a sus propios intereses con una total autoridad y falta de respeto.

¿Se puede vender una identidad, una manera de ser, un pueblo? ¿Se puede comprar a un amigo? ¿Se puede vender al padre o a la madre?

Pueblos, maneras de vivir, maneras de pensar, maneras de hablar que se están agotando y muriendo. Cuentos, historias, palabras que se olvidan porque no las repite nadie. Toda una cultura que se pierde y que la administración de Aragón intenta comprar a precio de saldo para ofrecerla luego a empresas especuladoras que solo intentan hacer dinero con la excusa de la reactivación económica de una comarca deprimida mediante la formula milagrosa que ahora está de moda y que es la economía del desarrollo sostenible…

En fin…

El motivo de esta carta, al menos por nuestra parte es contrastar las declaraciones del Ayuntamiento de Montanuy en cuanto a ser el interlocutor de los vecinos y propietarios de la montaña de Castanesa. Sobre todo en su afán de crear falsas expectativas en relación a la ampliación de las pistas de esquí de Cerler hacia Castanesa. Y lo que no puede decir el Ayuntamiento, es que los vecinos del valle ven con buenos ojos el proyecto porque evidentemente no es verdad, al menos en cuanto a los que representa nuestra asociación.

Y dar soporte incondicional a la “Plataforma de defensa de las montañas de Aragón” porque las montañas de Aragón y concretamente la montaña de Castanesa es para nosotros un símbolo de nuestra identidad y mantenerla tal y como la hemos heredado de nuestros padres y abuelos es la obligación que tenemos para con nuestros hijos.

Algunos de los vecinos, por medio de la asociación, estamos intentando averiguar cual es el marco jurídico que nos permita presentar alegaciones a la exclusión del valle de Castanesa como zona de protegida medioambiemtalmente o que permita integrar nuestro territorio en el interior del parque Postes-Maladeta.

Como propietarios de ese terreno vamos a dificultar en la medida de lo posible los proyectos que desde ARAMON o el Ayuntamiento de Montanuy puedan plantearse en el sentido de deterioro del paisaje y la no protección de la identidad y la cultura de las gentes de esa zona.

Quizás alguien pueda pensar que Aragón necesita pistas de esquí para su desarrollo social y económico. Sin duda son planteamientos muy cuestionables que tendrían que debatirse ampliamente; pero des de luego Castanesa no necesita este tipo de proyectos. Castanesa y todo el municipio de Montanuy necesita otras soluciones mas acordes con el “estudio de potencialidades de desarrollo social y económico del municipio de Montanuy, horizonte año 2011”.

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