Espelunciecha, moratoria y marcha atrás

Por el indulto a Espelunciecha
(Publicado en el Heraldo de Aragón, 9/04/2004)

Entre los planes de duplicar la capacidad de las estaciones de esquí de Aramón hay uno inminente. Cuando se vaya la nieve del invierno, entrarán las máquinas para levantar nuevos tendidos de remontes aéreos para Formigal, aplanar el monte y lo que esté autorizado en el Portalet-Espelunciecha. Resulta difícil de entender y de aceptar que Aragón vaya a acabar con ese paisaje de montaña virgen que, a diferencia de otros paisajes de alta montaña vírgenes, está al alcance de una gran mayoría.
Lo bueno de Espelunciecha es que no hace falta parecerse a ningún gran alpinista para gozarlo porque es un lugar hecho a la medida de las personas corrientes como nosotros, “ el lugar adonde llevamos a los niños a hacer su primera excursión a la alta montaña” le dijo una profesora de la Universidad de Zaragoza al Alcalde de Sallent durante un debate en 2002 con motivo del Año Internacional de las Montañas criticando entonces lo que va a ocurrir ahora. Aunque a Aramón le parezca que allí sólo hay romanticismo, al igual que con la Música o con la Literatura, para enriquecerse con la montaña sólo hace falta poseer algo de sensibilidad y un poco de esfuerzo. Lo dijeron grandes alpinistas, como Walter Bonatti, el mejor de los años 50 y 60: “La montaña ayuda a mejorar a quien quiere ser mejor”. Otro gran alpinista y actualmente eurodiputado, Reinhold, Messner ha suscrito el Manifiesto Alternativa Blanca que propone la Plataforma para la Defensa de las Montañas de Aragón.
Uno de los fondos de la cuestión apareció en un interesante debate ante las cámaras de Antena Aragón el pasado febrero. A la pregunta de “sí o no a la moratoria que pide la Plataforma”, la respuesta de quienes están en contra fue algo así como: Moratoria no porque ¡cómo vamos a decir a los pobres montañeses que tienen que esperar al progreso un año más!. Dejando a un lado otros extremos del necesario debate sobre qué es y qué no es desarrollo sostenible y cómo aplicarlo cada lugar, su propio argumento debería ser la razón exacta por la que tienen que indultar a Espelunciecha.
Nos encontramos en Formigal, valle de Tena, el lugar donde el suelo está al mismo precio que en el centro de Zaragoza, el segundo valle más rico del Pirineo Aragonés. ¿Por qué no a la moratoria? ¿Porque en lugar de resolver el problema de desigualdades entre valles quieren aumentarlas o fomentar el síndrome de yo también quiero estación?, ¿incrementar el precio del suelo y vivienda para conseguir una segunda emigración de los jóvenes del lugar? Y sobre todo, ¿es que no se dan cuenta de que, ampliándose por Espelunciecha, Formigal –una gran estación– se empequeñecerá y empobrecerá ética y estéticamente? Cualquier valor turístico sostenible pasaría por no meter las máquinas y por enfatizar las ascensiones sin dejar huella, en autonomía o acompañados por profesionales de la montaña como los que trabajan cada invierno y verano en las cumbres aragonesas o se están formando en la Escuela de Benasque.
Planteamientos como estos proceden del conservacionismo pero también de la esencia misma del montañismo. Esa voluntad está puesta por escrito en los estatutos de las federaciones de montaña que “agrupan a 60.000 montañeros federados en España, y a 1.000 clubes con 300.000 socios”. Lo afirmó el presidente de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada en una comparecencia ante el Senado en noviembre de 2002, cuando añadió: “El artículo 2 de los estatutos de la FEDME, aprobados por Resolución del Consejo Superior de Deportes de 20 de septiembre de 1993, que coincide con los estatutos de otras federaciones autonómicas, fija como objeto propio: 4) Trabajar y colaborar en la protección del medio natural con el objetivo prioritario de preservarlo de acciones que modifiquen su estado natural inicial e intervenir ante los entes públicos y/o privados con responsabilidades y/o relacionados con estas cuestiones”.
Espelunciecha es valioso para Aragón tal como está ahora. Merece estar protegido, dentro y no fuera del Parque Natural del Anayet y de la ampliación de la Reserva Ordesa–Viñamala que ya se están planteando aunque el Gobierno de Aragón no lo reciba con entusiasmo. Después de las nieves de este invierno, su valor se lo tragarán las máquinas en una sinrazón como pudo haber sido el trasvase del Ebro, que ha dado marcha atrás. Ahí está un buen ejemplo.

José Luis Mendieta
Redactor jefe de Desnivel

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