Las directrices del pirineo permiten construir hasta 50 casas por hectárea

El Gobierno aragonés ha decidido elevar la densidad media de viviendas que pueden construirse en los municipios y complejos invernales del Pirineo. Las directrices parciales de ordenación territorial, aprobadas ayer por el Ejecutivo regional, permiten edificar hasta 50 viviendas por hectárea en las poblaciones pirenaicas, cuando el texto que en julio pasado fue sometido a información pública fijaba el tope máximo en 40 inmuebles. Según el vicepresidente, José Angel Biel, con la aprobación de estas directrices, que entrarán en vigor tras su publicación en el BOA, «queda resuelto el equilibrio entre conservación y desarrollo».

Biel, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, hizo hincapié en varias ocasiones en que las directrices aprobadas ayer son fruto del acuerdo con Adelpa, la asociación que agrupa a municipios y entidades locales del Pirineo aragonés. «Son los que viven en el Pirineo y tienen interés en conservarlo», afirmó.

El documento distingue varios tipos de poblaciones al referirse al asunto más polémico, el urbanismo: los municipios de más de 5.000 habitantes –Jaca y Sabiñánigo–, las capitales comarcales–Aínsa, Boltaña, Graus y Benabarre–, los municipios turísticos –también se incluyen las urbanizaciones aisladas–, los centros de esquí y montaña que no se apoyan en ninguna población preexistente –Astún, Candanchú y Formigal–, el resto de poblaciones y los núcleos deshabitados. Y salvo en los dos últimos casos, eleva a 50 el límite máximo de viviendas que se pueden construir por hectárea incrementando así el volumen de edificabilidad, respecto a los topes que marcaba el proyecto de directrices aprobado inicialmente en verano.

Las casi cien páginas del documento constituyen un marco de referencia de las actuaciones que se desarrollen en las cuatro comarcas pirenaicas –Jacetania, Alto Gállego, Sobrarbe y Ribagorza– e inciden en ordenación del suelo, criterios urbanísticos, salvaguarda del paisaje y desarrollo económico y poblacional.

Biel insistió en el carácter «equilibrador» de un texto que no gustará, vaticinó, «a quienes estén sólo en un lado de la balanza», es decir, ni a quienes apuesten por la conservación absoluta ni a quienes quieran convertir el Pirineo «en una urbanización mastodóntica». Y adelantó que están en fase de elaboración las directrices parciales de las cuatro comarcas más turísticas de Teruel (Matarraña, Gúdar-Javalambre, Albarracín y Maestrazgo), así como las directrices sectoriales de la nieve, cauces que serán «muy propicios» para encontrar ese «punto medio» de equilibrio. Biel ha solicitado ya su comparecencia en las Cortes para explicar las directrices.

MALES DEL PIRINEO Según el documento, el principal problema del Pirineo es su baja densidad de población (que en la zona Oriental llega a ser de 4,2 habitantes por kilómetro cuadrado), el elevado envejecimiento y la gran dispersión de sus habitantes (47.608 habitantes en 467 núcleos habitados), lo que provoca un elevado coste de los servicios públicos. Otros condicionantes son las limitadas comunicaciones entre valles y un deficiente servicio de telecomunicaciones aunque, por contra, su naturaleza, belleza paisajística y recursos naturales presentan grandes potencialidades de desarrollo, basado en el turismo.

La prioridad de las directrices es mantener una población activa suficiente que invierta la tendencia demográfica, para lo que se apuesta por una política de rehabilitación de vivienda, mejora de la red de comunicaciones y telecomunicaciones, nuevos equipamientos colectivos, implantación de actividades económicas diversificadas y programas de conservación de ecosistemas.

En cuanto a la accesibilidad, se definen como objetivos estratégicos el acercamiento a Zaragoza y a Francia; la mejora de las comunicaciones internas, carreteras, pistas forestales y caminos rurales; la reapertura del ferrocarril del Canfranc y el túnel de baja cota por los Pirineos centrales.

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