La candidata que soñaba con la nieve

 

En el año 2005 el emir de Dubai –el jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum- inauguraba junto al grupo empresarial Majid Al Futtalm el Ski Dubai: una estación de esquí de más de 20.000 metros cuadrados ¡en pleno desierto arábigo!

Se cumplía así uno de los sueños de este jeque, viable gracias a la construcción de una descomunal cúpula que mantiene de manera continua una atmósfera gélida bajo cero y se alimenta de toneladas de agua en medio de un abrasador desierto. Los costes económicos y ambientales de esta sinrazón pasan a un segundo término, un sueño es un sueño, al menos si es el del emir.

Desconozco si Eva Almunia, candidata a la presidencia del Gobierno de Aragón, conoce esta historia. Supongo que si la conoce le parecerá un ejemplo de lo que se puede hacer. Porque si algunos pensábamos que con la política de la nieve ya se había tocado techo en esta tierra, la señora Almunia nos ha sorprendido con sus recientes declaraciones.
Su tutor -Marcelino Iglesias- soñaba con que Aramón-Formigal y Aramón-Castanesa fueran las estaciones más poderosas de España y para ello ha derrochado decenas de millones de dinero público y arruinado paisajes en ese empeño. Con resultados poco afortunados.

Pero Eva Almunia, en vez de aplicar el dicho de “Rectificar es de sabios” parece que prefiere el de “Si no quieres taza, toma taza y media”. Porque si Iglesias se empeñaba en ser los más grandes de España, ahora su candidata se lanza prometiendo ser los más grandes ¡de Europa!… para ello haremos Castanesa y la uniremos a Cerler, uniremos Formigal con Astún, y con Candanchú, nos uniremos con Piau-Engaly. Lo que haga falta, más millones de euros y paisajes condenados, un sueño es un sueño.

Poco importa que hiciera esas declaraciones sofocada por el calor a los pies de unas estaciones cerradas con unas laderas peladas de nieve… mientras en el norte y centro de Europa todavía sigue nevando. Si el jeque de Dubai ha podido ¿por qué no nosotros?

Además, todavía estaba reciente una “deliciosa” imagen de Mariano Rajoy sudando en mangas de camisa mientras se paseaba por una estación de esquí sin una mota de nieve y anunciaba que éste era el verdadero futuro del Pirineo aragonés. A su espalda, para completar el cuadro, se levantaba la enorme masa de hormigón de unos apartamentos vacíos. Hay que reconocerle a la señora Almunia que superar eso era difícil.

Tal vez. Y digo sólo tal vez, habría que pedirle a nuestros futuros gobernantes un poco de sensatez. Los sueños personales están bien –que en la calurosa España nieve más que en los Alpes-, pero no a costa del patrimonio de todos. Puede que el jeque de Dubai se lo pueda permitir, pero no una democracia seria.

Y un primer signo de sensatez sería que el actual Gobierno de Aragón, en su último acto de gobierno a celebrar el 3 de mayo, no tratase de aprobar con desesperación el proyecto de Castanesa.

Si quieren un sueño, les ofrezco uno más ilusionante, práctico, barato y hermoso: el Parque Internacional de los Pirineos.

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