Iu pide una ley de protección de la montaña en aragón

El diputado de IU en las Cortes de Aragón, Adolfo Barrena, y el concejal de IU en el Ayuntamiento de Zaragoza, José Manuel Alonso, exigen la aprobación de esta esperada norma que «permita el desarrollo de actividades socioeconómicas sostenibles, garantice la preservación del entorno y sus valores naturales, ambientales y paisajísticos y evite su devastación».

Adolfo Barrena recuerda que el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, prometió la Ley de Protección de la Montaña en su discurso de investidura de 2003, «pero seguimos esperándola y, actualmente, vemos que el Gobierno de Aragón no parece estar muy interesado y no está trabajando para sacarla adelante, aunque si se esfuerza por desarrollar proyectos privados que agreden nuestro entorno como Gran Scala o permite que Aramón no pague los impuestos ambientales».

En este sentido, el diputado de izquierdas ha hecho referencia a «la falta de verdadero interés por proteger este bien natural» ya que en la pasada legislatura los partidos que sostienen al Ejecutivo en las Cortes de Aragón –Partido Socialista y Partido Aragonés– rechazaron la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que urgía en la necesidad de crear esta ley, comenta.

Por su parte, José Manuel Alonso expresa su preocupación por la falta de un marco normativo «que proteja a la montaña de los desmanes urbanísticos que está sufriendo». «Reiteramos la necesidad de una Ley de Protección de la Montaña, votamos a favor de la ILP que firmaron más de 30.000 aragoneses y aragonesas, y volvemos a asumir el compromiso de luchar por ella en esta nueva legislatura y emplazamos al resto de partidos políticos a comprometerse con la protección efectiva de la montaña».

Desde Izquierda Unida exigen que esta ley establezca las directrices y recomendaciones para el diseño de políticas integrales capaces de permitir el desarrollo socieconómico de los habitantes de núcleos rurales de montaña y garantice la protección de estas montañas.

Esta ley también preservaría los valores naturales, paisajísticos y culturales de estos espacios, «como única vía para conseguir la equidad, el bienestar y el desarrollo equilibrado, satisfaciendo, a la vez, las aspiraciones, intereses y expectativas sociales, económicas, recreativas, éticas, científicas, intelectuales y vitales del conjunto de la sociedad».

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