Inasequibles al desaliento

Los prebostes de la Murcia conservadora van y vienen de Madrid a Marsella predicando el consenso hidráulico para que Aragón corra con los pantanos y ellos dispongan de los grifos. Mientras, su cuate, el ministro Cañete, nos hurta la declaración oficial de pertinaz sequía pues tal cosa representaría para él un dispendio en tiempos de ajuste y un mentís a las tesis de que en España no falta agua sino canales para redistribuirla. ¿Cómo mantendría tal posición si reconociese que la cuenca del Ebro, la supuesta proveedora, ya no tiene ni para garantizar los caudales ecológicos?

Bien mirado, ésta que describo es una actitud comprensible. Hemos de entenderla cuando aquí, en la Tierra Noble, nuestros próceres la aplican con inaudita persistencia. Fíjense en el tema del esquí. La actual campaña ha sido un desastre. El cambio climático no es una suposición ni una sospecha fundada, sino una certidumbre que se manifiesta de forma más y más evidente. Acaba de arder el alto Pirineo en Castanesa, ¡en marzo! Y sin embargo los jefes no tienen intención aparente de abrir debate alguno al respecto. Aramón refinanciará su agujero, que ya supera los noventa millones y pronto alcanzará los cien. La conexión de las estaciones se parará porque no hay pasta pero no por falta de ganas (como la candidatura a.los Juegos Olímpicos de Invierno). No hay una estrategia razonable para nuestra montaña. Sólo cabe añorar esa nieve que no cae.

Y qué pensar de lo dicho sobre Motorland en sede parlamentaria. El consejero Aliaga, recién nombrado presidente de la citada sociedad pública, maneja datos inventados tanto a la hora de contabilizar los puestos de trabajo creados como los famosos retornos. Cincuenta millones, dice, trae bajo el brazo cada GP de motociclismo. Entonces… ¿por qué no han aumentado de manera reseñable las pernoctaciones en la zona?, ¿por qué ahora mismo hay que gastarse 300.000 euros (suma y sigue) en publicidad para atraer espectadores al campeonato en cuestión?

Inasequibles al desaliento. Aquí no hay realidad que nos saque del mundo de fantasía que ha creado y sostenido el Aragón oficial. Por lo visto nos encantan las patrañas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.