El sobrarbe busca la nieve

El Sobrarbe es famoso por los espectaculares valles de Pineta, Ordesa, Añisclo y Escuaín; por cumbres como el Monte Perdido, el Cilindro o La Munia; por su actividad senderista y por su turismo cultural en Aínsa, San Victorián, Muro de Roda… Otra de sus peculiaridades es la carencia de una pista de esquí. Las hay en los valles del Aragón (Candanchú y Astún), Tena (Panticosa y Formigal) y Benasque (Cerler), pero no en las cabeceras del Cinca y del Ara.

Con el túnel de Bielsa abierto en el invierno, lo más fácil para los aficionados a la nieve que quieran esquiar desde Aragón es acudir a las estaciones de Piau-Engaly y la macroinstalación de Saint Lary. «Llega octubre y es como si cerraras la puerta en el Sobrarbe. Muchos pueblos se quedan vacíos al no haber alternativa turística. Habría que asegurar la actividad económica en invierno», explica Antonio Escalona, alcalde de Bielsa hace 32 años.

Enrique Campo, presidente de la Comarca del Sobrarbe, tiene la misma opinión que Escalona. «Con el paso abierto a Francia, se pueden tener abiertos los establecimientos todo el año. Un 17% de las plazas hoteleras de Aragón están en el Sobrarbe», explica Campo.

Hace unos años se realizaron dos proyectos de estación de esquí en el Sobrarbe, pero duermen el sueño de los justos. El de Bielsa está encima de Chisagüés y, el de Chistau, en la vertiente sur de la Punta Suelza. «Pero Medioambiente del Gobierno de Aragón no quiso hacer la evaluación de esos proyectos y se retiraron», explica Escalona. El proyecto del Chisagüés en el Monte de Ruego tiene el acceso prácticamente acabado. «También el suministro eléctrico y el aparcamiento. Sería una pista muy sencilla. En Chistau, el monte era de 80 vecinos, y no había acuerdo entre ellos y la inversión en carreteras era enorme», indica Escalona. También se hizo un estudio inviable de un tren cremallera que partía de Bielsa y Plan y se unían en la Cruz del Guardia.

La solución más sencilla es que los aficionados se desplacen hasta Piau Engaly. «Desde hace cuatro años funciona un consorcio entre el Gobierno de Aragón y el Consejo General de los Altos Pirineos para el funcionamiento del túnel fronterizo. Se mantiene abierto las 24 horas del día. Tiene una longitud de tres kilómetros y el paso es alternativo por problemas de seguridad puesto que es difícil que se puedan cruzar dos camiones, por lo que se colocó un semáforo», explica Escalona.

Piau Engaly tiene 65 kilómetros de pistas balizadas y está en el Valle del Aure. «Una de sus ventajas es que se aparca dentro de la estación. Es muy familiar y no tienes que coger arrastres para que te lleven de un sitio a otro», explica Escalona. Se esquía desde 1.600 a 2.600 metros. Su orientación es norte y asegura grandes espesores de nieve, aunque ahora no la haya.

El futuro

Se plantea en la boca norte del túnel de Bielsa una zona de aparcamientos y de servicios que enlace con Piau y evite los complicados 13 kilómetros de carretera. «Se llegaría con arrastres hasta Piau. Pero terminarlo depende del Gobierno de Aragón y de Aramón porque en Francia la tramitación la acabaron en julio y esperan que les den el conformidad en Aragón. De momento, aquí no hay contestación», explica Escalona.

Campo confirma que el proyecto de ampliación de Piau desde el túnel de Bielsa se quiere presentar en marzo en Toulouse. «Hubo que reducir la extensión para que no cogiera el Parque Nacional de los Pirineos. Hay cierto rechazo de un grupo de cazadores». El cambio de gobierno en Aragón ha restado impulso a este importante proyecto. «El Ejecutivo no está por la labor de hacer muchas inversiones en la parte francesa. Vamos a pedir una reunión a Francisco Bono, el consejero de Economía. Va a ser un proceso largo, de tres o cuatro años. Por mucho que empujemos aquí, se tiene que implicar el Gobierno de Aragón junto al Departamento de los Altos Pirineos, que es el que ahora lidera el proyecto», dice Campo.

 

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