El peligro de los incendios obliga a aragón a revisar su política forestal

El peligro de los incendios obliga a Aragón a revisar su política forestal

Medio Ambiente facilitará el aprovechamiento del monte para reducir el combustible ya acumulado. Varias entidades sociales y vecinales proponen constituir un símil de la Mesa de las Montañas.

Medio Ambiente asume que algo no está funcionando como debiera en gestión forestal y se ha puesto manos a la obra para estudiar modificaciones administrativas y nuevas propuestas con las que dar respuesta al SOS que lanzan los montes aragoneses. «Vamos a revisar la política forestal y en estos momentos estamos debatiendo futuros canales y nuevos planes de actuación», anuncia el director general de Gestión Forestal, Roque Vicente. Y es que cada año se va acumulando más combustible en los bosques de la comunidad. Vecinos, ayuntamientos y entidades sociales se quejan de que los montes sean intocables y piden la constitución de una Mesa del Bosque de participación ciudadana, a la manera de como se actuó con la Mesa de las Montañas.

Más todavía en un año marcado por la escasez de precipitaciones, falta de humedad, alertas meteorológicas por altas temperaturas y rachas de viento. Una mezcla que ha duplicado este primer trimestre el número de incendios con respecto al 2011. Y que ha provocado que Aragón haya sufrido el primer gran fuego de la temporada, en Castanesa, quemando casi 2.000 hectáreas.

LAS MEDIDAS Ante este panorama, se adelantó del 31 al 1 de marzo la prohibición de hacer fuegos y quemas. Y del 15 de junio al 15 de abril el funcionamiento del cien por cien del operativo de extinción de incendios para épocas de máximo peligro.

Pero las críticas son por la prevención y las dificultades para limpiar los montes. Unos lo achacan a la falta de regulación. Otros, al actual modelo de gestión administrativa basado en licitaciones para las empresas forestales y madereras.

Hasta los sindicatos agrarios, como Asaja, se han sumado a las quejas. Tras el incendio de Castanesa han lamentado «la cultura del no, del no poder hacer nada, ni quemas controladas, ni cortar árboles ni desbrozar, nada», afirma Ángel Samper, secretario general de Asaja-Huesca.

«Vamos a simplificar el acceso a los aprovechamientos forestales para facilitar la participación en esta gestión», contesta Roque Vicente. En la actualidad, el Gobierno aragonés participa de manera directa en la creación y mantenimiento de cortafuegos, puntos de agua, caminos y limpieza mediante cuadrillas, y de forma indirecta permitiendo el acceso a terceros a los aprovechamientos (de pastos, madera, setas o biomasa).

Y es en este segundo bloque donde se va a trabajar. «Ajustaremos el plan anual de aprovechamiento maderero a las actuales demandas, de manera que resulte de interés para el sector», avanza. Y también se ampliará el programa de ganadería extensiva, que permite mantener limpias determinadas infraestructuras.

LA MESA DEL BOSQUE Mientras tanto, la plataforma Nuestros Montes no se Olvidan, constituida en Teruel tras los graves incendios del 2009, se ha abierto al resto de los territorios y municipios. Y ha conseguido el apoyo de miles de particulares y de una treintena de asociaciones de ámbito local, provincial y autonómico en su idea de proponer la constitución de una Mesa del Bosque, a la manera de como se hizo con la Mesa de las Montañas desde la Dirección General de Participación Ciudadana del Ejecutivo aragonés.

«El debate real de la gestión forestal no se debe circunscribir a los medios de extinción, porque no resuelve un problema que es estructural. La experiencia nos ha demostrado que es necesario un bosque limpio, que no quiere decir esquilmado. Y que la biomasa debe de gestionarse y aprovecharse de otra manera», recalca su portavoz.


 El valle de Castanesa también pide medidas urgentes

El gran incendio que ya se ha producido este año es el que tuvo lugar el pasado mes de marzo en el valle de Castanesa. De las cerca de 2.000 hectáreas calcinadas, 700 fueron de bosque y de ellas unas 250 de pinar que se calcula tardarán unos 40 años en regenerarse. Los ayuntamientos de los municipios afectados piden ya medidas concretas para recuperar este ecosistema dañado. Y como medidas urgentes solicitan el control de plagas y la retirada de la madera quemada. No obstante, uno de los temores es que este incendio pueda traer la despoblación a la zona, por la marcha de los pocos habitantes, ganaderos y jubilados mayormente, que vivían hasta ahora de los pastos y de la ganadería.

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