El esquí desaparecerá del pirineo por debajo de los 2.000 metros

Con este horizonte, casi todas las estaciones de esquí deberían cerrar o reconvertir parte de sus instalaciones en el futuro, hasta reducir alguna de ellas a una dimensión inviable. El conseller de Innovació, Universitats i Empresa, Josep Huguet, apuntó ayer que el cambio climático agudizará aún más la necesidad de responder a la «competencia feroz» de otras zonas reconvirtiendo las estaciones de esquí en estaciones de montaña, con actividades de ocio, rutas en caballo o bicicleta y senderismo en verano e incorporando a la oferta «la identidad, el patrimonio artístico o gastronómico».

LOS AVISOS
Las primeras advertencias claras llegaron de los informes publicados los años 2004 y 2005 por el Consell Assessor per al Desenvolupament Sostenible (CADS) de la Generalitat, cuyas conclusiones quedaron reflejadas en junio del 2006 en el Pla Director de les Estacions de Muntanya del Departament de Política Territorial i Obres Públiques. Los informes del CARS advertían de que «el sector turístico catalán no parece ser demasiado consciente de los posibles impactos del cambio climático». Tras la temporada de nieve de este año, parece que ya no es así.
Según las previsiones climáticas, entre los años 2020 y 2050 se llegaría a una situación en que en el Pirineo solo será posible mantener condiciones de explotación rentable «con la ayuda de los cañones de nieve artificial» y «por encima de la cota de los 2.000 metros, lo que implicaría el abandono de parte de las instalaciones actuales».
La única estación catalana que tiene todo su dominio esquiable por encima de este nivel es Boí-Taüll, lo que, según los autores, indica «la vulnerabilidad» de parte de las pistas de las restantes estaciones, ya que la temperatura prevista en la cara sur del Pirineo –según el único estudio detallado, de la Secretaría de Estado de Turismo francesa– «impediría el correcto funcionamiento de los cañones de nieve artificial» por debajo de los 2.000 metros.

MENOS DÍAS DE NIEVE
La innivación natural en la cota de los 1.500 metros, según el informe gubernamental francés, pasaría, con la hipótesis de un calentamiento de 1,8°, de mantenerse 78 días al año de media en el Pirineo de Lleida a 48 días al año. En el de Girona, bajaría de 70 a 39 días y en Andorra, de 83 a 55.
Según el Panel Internacional del Cambio Climático, la probabilidad de que se llegue a estas condiciones climáticas es alta. Sus previsiones son que el incremento de temperaturas oscile en los Pirineos entre los 0,8° y los 1,9° en el año 2020, y entre los 1,3° y los 3,6° hasta el 2050.
El Informe sobre el Canvi Climàtic del CADS apunta que una posible respuesta sería «trasladar las pistas de esquí a cotas de mayor altitud». Pero si esto es posible en los Alpes, en el Pirineo apenas hay espacio disponible. La ampliación de Boí-Taüll, por ejemplo, está frenada porque creciendo por encima de los 2.000 metros invadiría la zona de influencia del Parc Nacional d’Aigüestortes.
La innivación artificial también tiene sus límites, por los «costes económicos y ambientales». La otra opción es la «diversificación de actividades, especialmente fuera de la temporada de esquí». Una opción que, destaca el conseller Huguet, ya están ensayando estaciones como La Molina o Boí-Taüll.
El Pla Director de les Estacions de Muntanya, aprobado el pasado mes de junio, concluía que «el negocio de la nieve puede ser viable» siempre que las estaciones catalanas integren actividades complementarias, las empresas adquieran mayor dimensión y reciban ayuda pública. Pero aunque este documento está más centrado en las consideraciones empresariales, también concluye que «a largo plazo, algunas estaciones pueden ver su viabilidad seriamente hipotecada por la falta de nieve o el elevado coste que puede suponer su disponibilidad», ya que la cota de nieve se elevará y la temporada de más de 120 días solo se podrá asegurar en los valles bien orientados hacia el Norte.
El plan que planifica el futuro del sector en Catalunya concluye que «se deberá tener en cuenta para futuros proyectos de nuevas estaciones, ampliación de las ya existentes o, simplemente, reorganización y innivación artificial de las actuales» el hecho de que solo a partir de los 2.000 metros «las temperaturas serán suficientes para la producción artificial de nieve».

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