Dos altos cargos de formigal, imputados por una imprudencia

El director de Formigal, Antonio Gericó San Martín, y el jefe de seguridad de la estación, Pascual Pérez, prestarán mañana declaración en el Juzgado de Instrucción número uno de Jaca por el accidente registrado el 4 de enero del 2008, cuando un alud de nieve sepultó a dos montañeros vascos y a un empleado del centro invernal. El ministerio fiscal, que ha solicitado la prueba, considera que ambos pueden ser responsables de un delito o una falta de imprudencia que provocó las muertes.

En la citada fecha, una avalancha costó al vida de Daniel Osambela, de 36 años, Iñigo Zurita, de 37, y Miguel Ángel Rodríguez, de 33. Este último, responsable de márketing de Aramón.

Inicialmente, la dirección de Formigal informó de que el accidente se había producido fuera de pistas. aunque rectificó posteriormente y alegó que el lugar estaba cerrado a los usuarios de la estación. Sin embargo, los familiares de las víctimas no aceptaron esta versión, avalados por las manifestaciones de algunos testigos –los fallecidos estaban con otros cinco esquiadores– y por el convencimiento de que sus allegados, con amplia experiencia en montaña, no se hubieran adentrado en una zona con riesgo de aludes.

Las investigaciones realizadas por la Guardia Civil permitieron averiguar que las pistas se encontraban abiertas al público cuando se produjeron los hechos y que el riesgo de aludes solo estaba señalizado a nivel tres, en una evaluación que oscila entre el uno y el cinco.

Los investigadores llegaron a este conclusión tras cotejar las fotografías realizadas por el propio Miguel Ángel Rodríguez poco antes del suceso, informó El Mundo.

La máquina, una Canon 400-D, fue hallada junto al cuerpo de la víctima por un empleado de Aramón, pero pasaron más de seis horas antes de que fuera entregada a la Guardia Civil. Siete de las imágenes estaban borradas, según fuentes próximas al caso.

Los especialistas de la Guardia Civil consiguieron recuperar las fotografías borradas y, en una de ellas se distinguía el panel de entrada a la zona donde se registró el alud, y que informaba de que se encontraban «abiertas» las cinco pistas de ese sector –Las Peirinas, Ministirio, Paco, Pecariza y Tubo Anayet–. Asimismo, establecía el riesgo de producirse avalanchas de nieve en el nivel tres.

 

IMPUTACIÓN Según el ministerio fiscal, la posible imprudencia de los responsables de seguridad de Formigal «se centraría en el hecho de no haber cerrado la pista y en mantener un panel informativo cuyos datos no se adecuaban a las condiciones de la nieve», y añade: «Es evidente que la pista donde se produjo el accidente tendría que estar cerrada».

Además de la presunta negligencia, falta también por averiguar quién o quienes pudieron borrar las imágenes que podían aportar pruebas decisivas para esclarecer las causas del accidente.

En las diligencias judiciales están personados los familiares de las tres víctimas.

 


EL PERIODICO DE ARAGON

Aramón rechaza que alguien de su personal borrara las fotografías

10/02/2009  

 

Fuentes de Aramón señalaron ayer a este diario que no cuestionan que parte de las fotografías de la cámara de Miguel Ángel Rodríguez hubieran sido borradas, aunque rechazaron que la operación fuera realizada por personal de la estación. La sociedad, que gestiona en el Pirineo las estaciones de Cerler y Panticosa, además de la de Formigal, ha mantenido desde que se conocieron el pasado mes de junio las imputaciones el ministerio fiscal que siempre se actuó «correctamente» en relación con este accidente.

 

 


EL MUNDO     08-02-2009

 

Un alud de sospechas
DANIEL E IÑIGO FUERON CON LOS SUYOS A ESQUIAR Y NO VOLVIERON. SUS FAMILIAS LUCHAN EN LOS TRIBUNALES POR PROBAR LA PRESUNTA «NEGLIGENCIA» DE FORMIGAL. LA ESTACIÓN LO NIEGA Y SIGUE ENVIANDO FOLLETOS A LOS FALLECIDOS
JAVIER GOMEZ

Hay gente con miedo a la oscuridad o a volar. A Oscar Osambela, a sus 34 años, lo que le aterra es abrir su buzón. Oscar Osambela no tiene ninguna enfermedad rara, ni neurosis aparente. Pero cada vez que introduce la llavecita en la casilla de su piso de San Sebastián se pregunta si le llegará otra cuchillada en forma de sobre.

Daniel, su hermano, falleció hace más de un año en la estación de esquí de Formigal (Huesca), sepultado por un alud. De vez en cuando, entre recibos del banco y menús de comida china a domicilio, aparece una carta dirigida a Daniel con membrete de Formigal: «Renueva tu abono este invierno. Una nueva forma de vivir la nieve».

Por eso a Oscar Osambela le da miedo abrir su buzón.

Junto a Daniel, 36 años, fallecieron asfixiados, bajo aquella traicionera lengua de nieve, Iñigo Zurita, 37 años, y Miguel Angel Rodríguez, alias Chuski, 33 años, responsable de márketing de Formigal.

En las páginas de los periódicos se trató como un suceso anodino: columnas sueltas describían que tres esquiadores que se habían aventurado fuera de los itinerarios de la estación lo habían pagado con su vida. Un año después, las familias siguen sumidas en una batalla judicial para demostrar que ni Daniel ni Iñigo fueron imprudentes y que las presuntas negligencias cometidas por los responsables de Formigal tuvieron consecuencias trágicas.

Tras dos días nevando, el 4 de enero de 2008 amaneció soleado en el Pirineo oscense. Chuski, con el uniforme de la estación, se topó con varios esquiadores madrugadores y les convenció de que lo acompañaran. Una de ellas explica a Crónica lo ocurrido: «Chuski quería hacernos fotos para la página web de Formigal.Eramos siete. Nos dijo: «Vamos por aquí, que queda bonito con los pinos detrás». Cuando me giré, vi cómo a los tres más rezagados les caía encima media montaña».

«Llamamos a los servicios de socorro mientras intentábamos sacarles nosotros. No llegó nadie en más de media hora, aunque estábamos junto a la cafetería y el telesilla de Anayet», recuerda. Una narración secundada por todos los testimonios recogidos por la Guardia Civil.

Existen dudas de si se activó el plan de emergencia. Uno de los testigos califica el rescate de «caótico». Los servicios de socorro tardaron 45 minutos. Daniel estaba a un metro de profundidad.Iñigo, a 1,5 m. «Si hubiesen llegado antes habría habido muchas posibilidades de sacarlos con vida», se lamenta Oscar.

Sin embargo, la estación publicó en un primer parte que el alud se había producido fuera de pista, en una zona cercana conocida como Garmo La Mina, y que Chuski no iba con los otros dos esquiadores.Esta versión fue ratificada públicamente por Francisco Bono, presidente de Aramón -holding participado al 50% por la Diputación General de Aragón que gestiona varias estaciones aragonesas, como Formigal, Cerler o Panticosa-, y Antonio Gericó, director de Formigal, ambos todavía en sus puestos.

Posteriormente, tras requerimiento judicial, la estación rectificó y reconoció que todo ocurrió en sus pistas, pero alegó que éstas estaban cerradas. El sumario de la causa, al que ha tenido acceso Crónica, demuestra que no fue así.

Cuando a las 13.30 horas se recuperó el cuerpo de Chuski, éste llevaba consigo la Canon 400-D con la que, esa mañana, había tomado 69 fotos en compañía de los otros seis esquiadores. El aparato llegó a manos de la Guardia Civil a las 20.02. Entonces sólo había 62 instantáneas registradas en la Canon.

«FALTA DE HUMANIDAD»

Las familias Zurita y Osambela, que sospechaban, exigieron una prueba pericial de la cámara. La Guardia Civil recuperó las siete fotos borradas, que habían sido tomadas a las 10.26h en la cumbre de las pistas Las Peirinas, Ministirio, El Paco, Pecariza y Tubo Analet. En una se observa el panel de la entrada: las cinco pistas aparecen junto a la mención «abierta» y el riesgo de aludes indica sólo un nivel 3 de los cinco existentes.

Según un trabajador de la estación, en la reunión de primera hora algunos responsables emitieron dudas sobre la apertura de ciertas pistas por el riesgo de aludes. Dichas fuentes aseguran que Antonio Gericó -imputado en la causa-dio orden de abrir todo porque era «la semana más importante del año» y sólo ese día podía haber unos 15.000 usuarios en la estación.

A las 15.47 horas de ese lóbrego día, un familiar, tras escuchar a los testigos, subió a fotografiar el panel. Había sido misteriosamente arrancado.

Crónica se puso en contacto con Aramón para recabar su versión sobre lo ocurrido. La empresa rechazó dar explicaciones sobre el suceso pero también aportar datos al margen de la investigación como el número de asistentes a Formigal o las medidas de seguridad de la estación. Mario Ortiz, director de Comunicación de Aramón, sólo alegó que «Formigal es una estación puntera» y que todos lamentan aquel «desafortunado accidente».

Un sentimiento que un responsable de Formigal expresó a Oscar Osambela aquel 4 de enero con palabras que éste nunca olvidará: «Ya sé que no es el mejor regalo de Reyes, pero tu hermano ha muerto».

«Lo peor es la falta de humanidad. En todo este año nadie se ha puesto en contacto con mis padres para transmitirles el pésame», se queja Oscar.

POSIBLE CONDENA PENAL

«Puedo entender un error pero no esta humillación. No han contestado a ninguna carta. No queremos venganza, sino que no vuelva a ocurrir.Formigal sigue dirigida por la misma gente que demostró no estar preparada para garantizar la seguridad de los esquiadores», argumenta Miguel Zurita, hermano de Iñigo, que dejó viuda y tres hijos de 3, 5 y 7 años.

En España hay 28 estaciones de esquí alpino que acogieron, en 2006/07, más de cinco millones de visitantes. Formigal ha conseguido, en su carrera con Baqueira, ser la más grande de España: 130 kilómetros de pistas, un 20% de la nieve esquiable española.Para ello ha integrado pistas que antes eran pendientes de esquí libre o freeride, como en las que se produjo el suceso.

Las muertes por aludes son infrecuentes en España: sólo 25 fallecimientos en los últimos nueve años.

El miércoles testificarán ante el juzgado de Instrucción número 1 de Jaca, en calidad de imputados, Antonio Gericó San Martín, director de Formigal, y el jefe de seguridad, Pascual Pérez.La Fiscalía, en un escrito de junio de 2008, considera que los hechos podrían ser constitutivos de imprudencia grave o leve.La presunta destrucción de pruebas también podría ser merecedora de una condena penal.

«Es evidente que la pista donde se produjo el accidente debería haber estado cerrada […] De lo expuesto puede deducirse que la estación no obró correctamente», explica el ministerio público.

Ambas familias exigen una declaración pública de Aramón para limpiar el honor de los fallecidos. Cuando el abogado de los Zurita les trasladó esta proposición, se encontró una negativa rotunda y una apostilla punzante del letrado del holding aragonés: «Estos juicios nosotros siempre los ganamos».

Las familias Osambela y Zurita confían en que no sea así y se demuestre que hubo «negligencia». Los hijos de Iñigo no verán nunca más a su padre y Oscar tampoco volverá a calzarse los esquíes, pero igual con suerte alguien actualiza la base de datos y acaba su macabra lotería diaria al abrir su buzón.

30 AÑOS EN FORMIGAL. Daniel (dcha.) era asiduo de la estación.Iñigo acudía por primera vez. Eran expertos esquiadores

 

 

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