Aramón se resiste a hablar de mala campaña pese al bajón del negocio

El hólding aragonés de la nieve se resiste a calificar de mala la temporada finalizada, pese al evidente descenso del número de visitantes. Las estaciones del Grupo Aramón (Cerler, Formigal, Panticosa, Javalambre y Valdelinares) cerraron sus puertas el domingo después de una campaña marcada por la climatología adversa y, aunque no facilitan las cifras de negocio, fuentes oficiales señalan que no alcanzarán las previsiones que manejaban. El responsable de comunicación, Mario Ortiz, aseguró ayer a este diario que no ha sido una buena campaña, pero no se atrevió a calificarla de «mala».

La pasada temporada las estaciones del grupo recibieron 1.189.716 visitas y el pasado mes de enero, en el grupo ya barajaban que habían tenido 300.000 usuarios menos. De hecho, según publicó este diario, el hólding aragonés de la nieve tiene preparado un Plan de Negocio, que se aplicara la próxima temporada y que contemplará una reducción drástica de la plantilla actual de trabajadores. En los periodos de máxima actividad la empresa cuenta con 800 empleados, que el año que viene deberán ajustarse al mínimo posible. La sociedad todavía no ha calculado cuánto, pero la medida afectará a los eventuales y a los fijos discontinuos.

Esto se debe a que la temporada ha sido mucho más corta que las anteriores. Abrieron las puertas en Navidad, pero los problemas climatológicos, «con una tardía llegada de las nieves, mucha lluvia y demasiados días de viento», han hecho el resto

El grupo había promocionado especialmente este año el abono de temporada (709,50 euros para los adultos y 569,50 para infantiles y veteranos) y aunque en Aramón están satisfechos, porque la gente «ha respondido muy bien», los usuarios no han podido darle el rendimiento que habrían deseado.

Las estaciones con mejor funcionamiento han sido las de Formigal y Valdelinares y los momentos con mayor número de visitantes «Navidad, febrero y la semana de Carnaval», indica el responsable de comunicación.

En Semana Santa las lluvias han obligado a algún día de cierre lo que se ha saldado con «cifras discretas». Por eso, aunque ayer era festivo en las comunidades vecinas, no se mantuvieron abiertas las instalaciones porque «es un día de tránsito en el que la gente no va a esquiar».

 

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