La estación de esquí de boí taüll entra en concurso de acreedores

EL PAIS

La estación de esquí de Boí Taüll entra en concurso de acreedores

La empresa, que presentó un ERE hace una semana, acumula una deuda de 40 millones de euros

El sector del esquí del Pirineo de Lleida acaba de sufrir otro duro revés al final de una de las peores temporadas de la última década por falta de nieve. Promociones Turísticas de la Vall, empresa que explota la estación de esquí de Boí Taüll, ha solicitado concurso voluntario de acreedores una semana después de presentar un expediente de regulación de empleo (ERE) de seis meses que afecta a 90 trabajadores, la mayor parte de la plantilla.

El futuro de Boí Taüll es incierto. La compañía, participada mayoritariamente por la inmobiliaria madrileña Nozar, convocó el lunes con carácter de urgencia al comité de empresa para comunicar la decisión de presentar ante un juzgado de lo mercantil de Barcelona, donde tiene la sede social, un concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos) a causa de la difícil situación económica del grupo, que no ha podido renegociar la deuda de 40 millones de euros que acumula, según fuentes sindicales.

La tramitación de este proceso judicial se produce una semana después de que se presentara un ERE para cerrar temporalmente el complejo entre los meses de mayo y octubre que afectará a 17 trabajadores de la estación, a nueve de la central de reservas de Barcelona y a 64 del servicio de hostelería. Boí Taüll ya presentó un ERE, que afectó a 19 empleados, en 2009.

La inmobiliaria Nozar, propietaria del 98% del accionariado de la estación, también presentó en septiembre de 2009 su propio concurso de acreedores. Otras empresas del grupo suspendieron pagos en los meses siguientes, salvándose hasta ahora la estación de esquí de esa situación.

Todos los intentos para reducir gastos y pagar a los acreedores sin tener que realizar nuevas aportaciones de capital no han podido evitar la presentación de este concurso de acreedores. Durante esta crisis, los propietarios de la estación han intentado resucitar antiguos proyectos de ampliación de la superficie esquiable, considerados imprescindibles para la viabilidad del negocio.

Boí Taüll fue la primera estación del Pirineo de Lleida en cerrar sus instalaciones. Lo hizo el pasado día 1 de abril, sin esperar los días festivos de Semana Santa, que han sido los mejores de una de las peores temporadas de la última década, con un 35% menos de forfaits vendidos que el año anterior por falta de nieve.

La Generalitat no tiene intención, en principio, de intervenir directamente en Boí Taüll como hizo en las estaciones de Port Ainé y Espot, actualmente gestionadas por la empresa pública Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC). No obstante, el delegado de la Generalitar en el Pirineo, Albert Alins, ha manifestado hoy que, si no sale un gestor privado, el Gobierno de CiU no permitirá que la estación cierre definitivamente.

El alcalde de La Vall de Boí, Joan Peralada, señala que el objetivo es conseguir que la estación vuelva a abrir sus instalaciones la próxima temporada invernal, ya que es el principal motor económico de la zona. “No nos podemos plantearnos una situación sin Boí Taüll. Sería una debacle para la comarca”. Peralada ha reconocido que este proceso judicial hace peligrar los Sky Games (el campeonato del mundo de skyrunning), que se han de celebrar del 29 de junio al 8 de julio. La competición hará necesarias 3.000 plazas hoteleras, de las cuales 700 están en la urbanización Pla de l’Ermita de la estación.


LA VANGUARDIA

El resort de Boí Taüll presenta concurso de acreedores con 40 millones de deuda

La estación no ha logrado renegociar su la deuda con la banca, a la que ofreció canjear créditos por acciones

Promocions Turístiques de la Vall, empresa que explota la estación de esquí de Boí Taüll, ha presentado concurso voluntario de acreedores en el juzgado mercantil 5 de Barcelona que dirige el juez Daniel Irigoyen. La firma, propietaria de la estación y de seis hoteles del complejo, tiene una deuda de 40 millones de euros, que arrastra a raíz de la ampliación del complejo inmobiliario hace ocho años. La compañía es propiedad de la inmobiliaria Nozar, a su vez en concurso de acreedores desde hace tres años, y declara un activo superior a los 62 millones de euros. Entre sus acreedores destaca el ICF, con cerca de 6 millones de deuda.

Boí Taüll ha presentado concurso al fracasar la renegociación de la deuda que había abierto con la banca, a la que ofreció canjear sus créditos por acciones. La firma afirma que el complejo puede tener resultado de explotación positivo, pero sus ingresos no bastan para cubrir los intereses de la deuda.

El concurso de acreedores se presenta unos días después de que la firma anunciara la semana pasada el cierre anticipado de la temporada para evitar incurrir en más pérdidas, tras haber sufrido una caída de ingresos de más del 30% por la falta de nieve de los últimos meses. La firma ha presentado un expediente de regulación de empleo temporal (ERTE) de seis meses para toda su plantilla, de 90 trabajadores en el complejo y en Barcelona, que según los sindicatos pone en cuestión su participación en los SkiGames que se celebran este verano e incluso su reapertura el próximo invierno. Los alcaldes de la Alta Ribagorça y los sindicatos han pedido que la Generalitat asuma la gestión de la pista, como ya realiza la de Espot, Port Ainé, Vall de Núria y La Molina.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.