Aramón cesó a blecua en contra del directivo, que no quería dimitir

El consejo de administración del grupo aragonés de la nieve, Aramón, decidió el cese de su consejero delegado, Javier Blecua, en contra de la opinión del propio directivo destituido. Aramón se ha desmarcado con rapidez de Blecua por el cuestionamiento público de su participación en un pelotazo urbanístico en Barbastro, donde vendió al ayuntamiento un suelo industrial por mucho más dinero del que él mismo pagó por el terreno hace un año.

Según indicaron a este periódico fuentes próximas a Aramón, el consejero no quería dimitir de su cargo porque podría interpretarse como el reconocimiento de una culpa que no admite. Sus colegas, reunidos el domingo en sesión extraordinaria, se vieron obligados a cesarlo.

Blecua llevaba dos años al frente de la gestión del grupo de la nieve, que está participado a partes iguales por Ibercaja y el Gobierno de Aragón. Su precipitada salida de la empresa, pocos días después de hacerse pública la controvertida compraventa de Barbastro, ha causado un cierto revuelo en medios económicos y políticos de la capital aragonesa. Sin embargo, y aunque no se reconoce oficialmente, la actividad de Blecua estaba ya cuestionada por algunos sectores relacionados con Aramón.

Las fuentes consultadas descartaron que los detalles de la venta de terrenos de Barbastro hubieran trascendido de forma intencionada para forzar la salida del directivo de la empresa mixta, pero admitieron, sin embargo, que su destitución puede molestar a unos y agradar a otros.

El presidente de Aramón, Francisco Bono, quiso insistir ayer en que la empresa no juzga el comportamiento de su hasta ahora consejero delegado en sus negocios privados. Sin embargo, en el comunicado oficial remitido por el consejo en la noche del domingo dejaba claro que las destitución se producía para evitar «que las actividades empresariales personales» del directivo «afecten al desenvolvimiento del grupo».

La operación

Como ya se ha informado, el pasado mes de diciembre Blecua vendió al Ayuntamiento de Barbastro una finca de suelo industrial por 600.000 euros –se hacía efectiva la enajenación de la mitad, y se establecía opción de compra a un año por el resto–. El exconsejero de Aramón la había adquirido poco antes a dos particulares por 30.000 euros, veinte veces menos del precio que paga el consistorio.

Javier Blecua implicó directamente en la operación al alcalde de Barbastro, el socialista Antonio Cosculluela, al asegurar que conocía los vaivenes del terreno y que incluso ayudó a certificar la propiedad inicial de la parcela a nombre de las personas que la vendieron a Blecua. La finca, de unas 22 hectáreas, ampliará el patrimonio de suelo industrial del consistorio.

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