Apadrina un remonte

Ya es mala suerte que la naturaleza persista en su díscola aversión hacia los intereses humanos. Aparte de cuatro ecologistas urbanitas, algunos científicos radicales y unos cuantos activistas incontrolados, ¿quién podía prever que la nieve se iba a poner de huelga, con tan pocos servicios mínimos, de cota dos mil hacia abajo…?

Aragón ha de dar una nueva muestra de solidaridad, de esa solidaridad que ya se le demandó en los tiempos del Plan Hidrológico parido bajo la sensibilidad medioambiental de Aznar, Matas y Cañete. En este caso, esa solidaridad estaría doblemente justificada al ser realizada fraternalmente dentro del mismo territorio. Todos somos Aramón. Vienen elecciones. Los políticos atentos al hormigón necesitan tu apoyo.

Por tanto, aragonés, apadrina un remonte. Que no sean la naturaleza irracional y sus caprichos quienes pongan obstáculos a la maquinaria del progreso y redención del áspero medio rural montañés. Que sean el consenso de los despachos y el diálogo fino de salón entre compradores y vendidos quienes abran las puertas a la modernidad de la montaña servida en bandeja, con brochetas de remontes y teleféricos blandiendo a los cuatro vientos su sello vanguardista.

Apadrina un remonte, compañera, compañero. No mires a otro lado. La nieve –su ausencia- ha jugado una mala pasada. No te sumes a las dificultades del sector del pelotazo. No seas egoísta. Hoy por ellos. Mañana, ya veremos.

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