Acerca de la limpieza en el aneto

Lamentablemente, esas tareas de limpieza –que en sí mismas son positivas-, al haber sido realizadas bajo el auspicio de Aramón, lejos de parecerme plausibles, son en opinión de quienes apostamos por la transparencia en la gestión del territorio, una muestra de hipocresía, un regalo a la maquinaria destructiva, y sólo cobran sentido si se recuerda la reiterada ausencia de colectivos del entorno de la Federación Aragonesa de Montaña, en diversas movilizaciones realizadas para denunciar y condenar los irreparables daños causados en nombre de un interés cada vez menos general y más puesto en tela de juicio en foros de autorizada solvencia intelectual.

No se puede ser montañeros únicamente desde el mero ejercicio físico de doblegar cimas, de acumular tresmiles en el currículo de travesías y expediciones, de abrir vías de escalada, de publicar fantásticas guías de rutas o inaugurar y mantener interesantes refugios. No se puede ser montañeros al cómodo sol de lo políticamente correcto. La montaña es espíritu, es vivencia, es patrimonio. La montaña es emoción. La montaña, cuando toca –y ahora toca… ¡y de qué modo…!-, es dolor, es protesta, es lucha con todas las herramientas de un estado de derecho para meter el dedo en el ojo del centauro que quiere deslumbrar con su quincalla. La montaña, compañeros, es romper el discurso triturador del “o esto, o nada” y sus monotemáticos remontes, urbanizaciones, recalificaciones en la trastienda y surtidores de nieve artificial.

La montaña, en definitiva, es algo muy distinto a propiciar una imagen pulcra y ecologista a Aramón. Por eso me duele y me indigna que se produzcan estos mestizajes entre montañeros y especuladores. Por eso me inquieta que haya límites que se desdibujen, silencios que jueguen a favor del poderoso y que, acciones aparentemente inocuas y altruistas como la de limpiar el Aneto, sean presten –más o menos conscientemente- a ser rehenes de las maniobras que imparablemente siembran sus guadañas en el horizonte y envenenan la convivencia en los pueblos.

¿Cuándo dispondrá la defensa del territorio de un contenido real en los estatutos de algunas asociaciones?

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