Un nuevo editorial de desnivel. gente incansable.

LO QUE MÁS CANSA

VALLES, ríos, montañas. ¡Que gran enclave para un destrozo!” El curso y este editorial empiezan como terminó el último aparecido, escrito a finales de julio. La frase es de El Roto; el comentario, de uno de sus personajes en su viñeta del 23 de julio. ¿Quién es El Roto? Uno de los ilustradores del diario El País. Su trabajo sale, al menos, en la edición de Madrid.
“Las ampliaciones de las estaciones de esquí dispararon el negocio de la construcción”. El titular es de La Razón, el 24 de junio. El articulista, Clemente Álvarez, va desgranando algunas de las claves de algunos de los pelotazos urbanísticos con base en estaciones de esquí.
Son dos ejemplos. Todo el mundo se está dando cuenta de lo que está ocurriendo. Todos menos quienes tendrían que darse cuenta de lo que están haciendo. Ellos, promotores como Aramón de sobras conocido, Tres Provincias (San Glorio) o los de Val Fosca por ejemplo seguirán poniendo por frente a los habitantes de las montañas –que como mucho se llevarán la parte del ratón de los beneficios económicos y casi todos los perjuicios ambientales–, a defender unos proyectos en los que, como es lógico en toda buena inversión, se llevarán la parte del león del dinero y vuelta a empezar.
Ellos van de frente contra todo lo que se dijo en el aún reciente 2002, Año Internacional de las Montañas y Año del Ecoturismo sobre el desarrollo en las zonas de montaña. Ni siquiera se sonrojan al venir a decir –visto y oído en un debate televisado– que no significa nada en contra de sus planes que los científicos de la ONU auguren que el cambio climático tendrá consecuencias desastrosas sobre la industria de la nieve. Ya. Ya sabemos que a menudo lo que diga la ONU no sirve de nada. Y cuando el dinero es público el control a veces se disipa.

Aragón, de Aramón

Por qué tanta insistencia con Aramón? Otorgándose el papel de ser “los depositarios de las montañas de Aragón” son los causantes del destrozo en el antes paraje virgen de Espelunciecha (la visión de las obras está empezando a levantar ampollas hasta en las conciencias más apagadas). Nuevas estaciones en La Munia/Ruego, Punta Suelza, Castanesa, ampliaciones de Gúdar y Javalambre. Ya avanzan las negociaciones para integrar a Candanchú, y en breve sólo le faltará Astún para gestionar todas las estaciones aragonesas. Ahora no parece políticamente correcto porque la contestación social sería insostenible: la obra de Espelunciecha pondrá un remonte justo bajo el collado del Anayet; tender un cable desde ahí, por la Canal Roya, hasta enlazar con Astún parece cada vez más cerca. Todos lo saben.
La única manera de evitarlo sería parar la urbanización de Espelunciecha y proteger la Canal Roya y el Anayet. Pero como declaró el director del Medio Natural de Aragón a Desnivel en abril de 2004, entonces no tenía ninguna orden de avanzar en esa dirección. Y aunque se hiciera ese Parque del Anayet, quién asegura que luego no se modificará como se ha hecho con la Reserva Natural de Larra para ampliar la estación de esquí de fondo, como se quiere hacer con el Parque Natural de Fuente Cobre para hacer sitio a San Glorio, y como se apunta que hay intención en el Parque Nacional de Sierra Nevada.
¿Y quién está a la cabeza de todo el proyecto de Aramón que tiene acongojados a geógrafos, biólogos y conservacionistas de todos los lados? Pues probablemente nada más y nada menos que el actual consejero de Medio Ambiente de la Diputación General de Aragón, Alfredo Boné. Antes que máximo responsable de la Natura aragonesa fue el dirigente de Aramón que firmó el proyecto de urbanizar Espelunciecha con el Alcalde de Sallent de Gállego, según se desvela en un informe elaborado por la Plataforma para la Defensa de las Montañas de Aragón. Sólo bajo una ética bananera es comprensible que quien promueve la urbanización de un paraje natural en diciembre de 2002 sea quien unos meses después está al mando de quien tiene que darle el beneplácito al impacto ambiental de la misma.
Dicen que tanta insistencia por parte de Desnivel con estos temas es contraproducente, que los lectores se cansan. “No somos un grupo ecologista; no somos sino deportistas”, dicen, a los que no nos importa ni los estatutos de nuestra federación, añadimos, donde se refleja el compromiso ambiental. Desnivel suscribió un Manifiesto por la Defensa de las Montañas y trata de cumplirlo diariamente. ¿Cuánto cansan y a quién dos o tres páginas de compromiso e insistencia?

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