Tres días de debate sobre el esquí y la conservación de las montañas de aragón

Día 25 de febrero, lunes.
El primer día José Manuel Dorado, joven aragonés conocido por su larga permanencia en el programa televisivo “Saber y ganar”, leyó el Manifiesto de Defensa de las Montañas de Aragón y presentó al Catedrático de Geografía Física de la Universidad Autónoma de Madrid, Eduardo Martínez de Pisón, quién impartió una espléndida conferencia apoyada con diapositivas sobre “El Pirineo, defensa y valores de una montaña”.

Martínez de Pisón comenzó con una introducción geográfica para hacer comprensible que el Pirineo es una reserva, un santuario y un lugar intocado dentro del contexto europeo. Se refirió a los proyectos de Aramón como “una resurrección de ideas del pasado que responden a un modelo de desarrollismo arcaico, impropio de nuestros días, y que debería estar olvidado”. “Se ha producido un exceso, por que se entra en los lugares donde no se debe entrar”, dijo. Criticó la unilateralidad de los criterios mantenidos en la ampliación de Formigal, donde han primado los aspectos económicos por encima del respeto medioambiental. Citó a Eliseo Reclus, a Jack London y a Franz Schrarder, para pedir un debate con un modelo de desarrollo del Pirineo y de las montañas que nunca cuaja, que no prende, pese a estar refiriéndonos a unos territorios de altísima calidad natural. “Si se interviene en este territorio, hay que estar a la altura de las circunstancias, hay que estar a la altura del respeto que merecen esos valores, y no se está haciendo”. Cuestionó la labor de los ministerios y consejerías de medio ambiente, y recogió en voz alta los datos de un reportaje del diario El País sobre las viviendas con nieve en Aragón, que esconden el negocio de la construcción de urbanizaciones y apartamentos a 3.300 euros el metro cuadrado, por ejemplo en Panticosa. “Se están cambiando valores por precio, vendiendo ocio, lo que rehace las funciones y en ocasiones deshace las calidades de la montaña”, dijo Martínez de Pisón, partidario de que el progreso vaya aparejado a una expansión cultural.

Al término de la charla se proyecto el audiovisual elaborado por la Plataforma para la Defensa de las Montañas de Aragón, y se dio un turno de debate y comentarios al público asistente.

Día 26 de febrero, martes.
El ponente protagonista de la jornada, Joaquín Araujo, Premio Global 500 de la ONU, disculpó su no presencia debido a la enfermedad grave de su padre. Pero, dado su compromiso con el asunto, envió a la organización una carta para su lectura en público, titulada “Un Espelunciecha indispensable”. Araújo escribió que “Sólo quiero manifestar mi cercanía, mi compromiso viejísimo y no menos la irrenunciable necesidad de denunciar tanta necedad. Esa que desmonta al monte. Esa que le quita su mejor canción –el silencio- a la vida. Esa que reduce y hasta destierra el placer del esfuerzo. Esa que nos arrebata a nosotros mismos la posibilidad de luchar, en pie de igualdad, por el mantenimiento de las mejores moradas del esplendor. Espelunciecha no sólo es un enclave concreto, acaso no tan grande, acaso no tan emblemático pero… sí indispensable. Si nos ha movilizado, como lo está haciendo, es porque representa algo que todos nosotros llevamos puesto con digno orgullo y que nos arrebatan cada vez que alguien domestica un poco más montañas. Espelunciecha es como ese suspiro de alivio, como ese sorbo de agua fresca, que necesitamos para que se desvanezca el cansancio o la sed”.

Francisco Iturbe, miembro de la Plataforma para la Defensa de las Montañas, dio lectura también por indicación de Araujo a unos párrafos de la aportación de este último al libro colectivo “Montañas del mundo” que editó en 2002 Lunwerg con motivo del Año Internacional de las Montañas.

Acto seguido se presentó y estrenó la película “Mi último valle”, de Daniel Orte, de Imanat Producciones Audiovisuales. Este cortometraje cuenta la jornada de montaña de un esquiador de travesía que, ladera arriba, paso a paso, sin remontes ni telesillas, sube con sus esquís de montaña a lo alto de una cumbre del valle de Benasque. Desde arriba, observa un paisaje grandioso de montañas salvajes donde no se aprecia la huella destructora del hombre. Pero el protagonista sufre una especie de pesadilla mental, imaginando que el agobio y el mundo acelerado de una estación de esquí próxima invadirá estos mismo parajes donde todavía domina la soledad y la voz silenciosa de las zonas alpinas. La película ha sido rodada íntegramente en las Tucas de Castanesa y Pusolobino, en los valles de Ardonés y Balberdera, y en la estación de esquí de Cerler, propiedad de Aramón, pero podría haber sido rodada en muchos otros valles amenazados del Pirineo y de Teruel por la expansión del domino esquiable como Espelunciecha, Izas, Canal Roya, Ruego, Punta Suelza, Valdelinares o Javalambre. El Director, Daniel Orte, destacó que «Mi último valle» está dedicada a todas las personas que honradamente se ganan el pan en la nieve.

La tarde contó así mismo con la participación de dos destacados naturalistas aragoneses: José Antonio Domínguez, quién leyó la carta enviada por un anónimo remontero (trabajador de las pistas y remontes de Aramón); y el ornitólogo Adolfo Aragüés, quién dio lectura a una carta de la Plataforma, publicada días atrás en un diario de tirada nacional.

Día 27 de febrero, miércoles.
La tercera y última sesión tuvo la asistencia del Director del programa de TVE “Al filo de imposible”, Sebastián Álvaro, y del conocido himalayista vasco Juanito Oiarzábal. Javier Barra, destacado montañero aragonés, se encargó de abrir esta jornada reflexiva que contaba con un público interesado que abarrotó el Salón de Actos de la Biblioteca de Aragón, y que tuvo que ver limitado el aforo debido a la falta de espacio.

Sebastián Álvaro se declaró un esquiador asiduo, pero rechazó la ampliación de las estaciones de esquí en Aragón y respaldó la moratoria solicitada. Haciendo uso de la democracia pidió un poco de razón y algo de mesura ante los datos climáticos aportados por la ONU, y ante los planes de “ampliaciones barbaras que van a hipotecar nuestro futuro y, lo que es más importante, el futuro de nuestros hijos”. “Cuando cambiamos el paisaje que necesitamos más que el agua, estamos hablando de valores profundamente espirituales, es decir, valores profundamente necesarios para el ser humano”, aclaró. Acto seguido explicó que la diferencia entre “civilización y barbarie consiste en tener o no contención. Y estamos nuevamente viviendo una época del desarrollismo propia del franquismo, y que creíamos que teníamos olvidada, donde parece que no hay que poner coto a nadie. Y el desarrollo no se puede medir por la cantidad de monte que devastamos”. Por otro lado, Juanito Oiarzábal afirmó que asistía en condición de alpinista, himalayista o de los pirineístas identificados con la conservación de las montañas, representados en esta plataforma. “Tenemos un Pirineo hermoso, muy bonito, donde hemos empezado, aprendido, gozado y disfrutrado, y donde esperamos que nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos, puedan disfrutar del mismo Pirineo, de igual manera que nosotros lo hemos hecho”.

El propio Director de Al filo de lo imposible leyó la emotiva carta escrita por el indio Seattle al Gran Jefe de los Estados Unidos en el año 1854, para acto seguido recordar a los presidentes del Gobierno de Aragón y de Ibercaja que las montañas de Aragón no pertenecen a los políticos, ni a los banqueros, ni al hombre, sino que es el hombre el que pertenece a la Tierra.

Los alpinistas trajeron la aportación del equipo de Televisión Española, a través de la proyección del documental “La Tierra que heredamos”, donde se expone la necesidad de preservar los grandes espacios naturales y las montañas como símbolo de libertad y de cultura, amenazados por proyectos como la industria del esquí alpino.

Hubo todavía tiempo para la participación del público con diferentes aportaciones. En el foro de debate Álvaro y Oiarzábal clamaron por la inmediata protección del valle de Espelunciecha y denunciaron la actitud tibia de las federaciones aragonesa y española de montañismo.

Los tres días colgaron el cartel de completo absoluto en la sala, con asistencia de entre 120 y 160 personas en cada jornada, que rebasaban los 100 asientos. En la entrada se colocó una pequeña exposición con información destacada y recortes de prensa, además de una mesa con folletos, la convocatoria del 20 de marzo en el Portalet, y con el artículo íntegro “Perdón para Espelunciecha” publicado por Eduardo Martínez de Pisón.

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