Rogativas para la nieve

¡Ya es mala suerte que a estas alturas y cotas nuestros políticos no hayan desarrollado alguna medida para contrarrestar los efectos del cambio climático…! Quizás estén visionando la película del Doctor Zhivago para aprender cómo conseguir paisajes de postal azucarada de un modo más convincente que con nieve generada artificialmente que, además de sonar fatal, pone de nuevo el agua en el tablero de las disputas: para golf, para regadío, para hidroeléctricas, para rafting… Guarden turno, por favor, no se amontonen con urbanizaciones, botijos, turbinas y remos, que ahora, como si pariera la abuela en esta numerosa y mal avenida familia acuática, se quieren colar los demandantes del deporte blanco, agitando los interrogantes de sus esquíes.

O quizás nuestros políticos, desesperados ante el panorama, con el tinglado de Aramón al desnudo, estén haciendo rogativas para que el cielo se apiade de sus desmanes y cese ya esta puñetera sequía nival que, como toda sequía que se precie, tiene la condición de ser muy pertinaz, no respetando ni la coyuntura de hallarnos en vísperas de una Expo teóricamente organizada en torno al agua y al desarrollo sostenible.

Ahora, para no obstaculizar el desarrollo de la montaña, habrá que orquestar algún tipo de subvenciones, al menos para aplicar minio en tanto hierro, pues no sería solidario desatender el dolor de tanto negocio e inversión en unos enclaves que ahora, a remonte hecho y a permisos firmados para futuras instalaciones, están resultando estructuralmente deficitarios en precipitaciones.

Vayamos preparando la pancarta y dispongámonos a ir de romería, con las raquetas al hombro: “Aramón, nieve y futuro. Nieve para todos”. ¡Faltaría más!.

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