Que viva castanesa

Me van a perdonar que sea pesado y repita tema. Pero para una vez que hay una noticia esperanzadora…

El último Consejo de Gobierno de esta legislatura, el último del presidente Iglesias, se cerraba sin aprobar el proyecto de Castanesa, aparcándolo, de momento; tal vez de manera ya definitiva, a nadie se le escapa que era un proyecto personal de Marcelino Iglesias.

De este modo, se da un primer paso hacia la cordura política en la gestión de nuestras magníficas montañas. Castanesa era un proyecto faraónico que no se sabía muy bien para qué servía, un pozo en el que se iban a arrojar varios cientos millones de euros y con la amenaza de una sanción europea por el impacto ambiental a paisajes de alta montaña.

Una vez paralizado este proyecto se puede abrir un espacio para la reflexión, tan necesaria. Volver a pensar en esas propuestas lanzadas con la inercia de un pasado de bonanza inmobiliaria (Canal Roya, sierras turolenses…) y plantear que probablemente haya vida, y mejor, más allá de la gran obra de cemento. Incluso, si me apuran, rescatar filosofías y reflexiones vertidas en la Mesa de la Montaña y que las urgencias hicieron naufragar: ahí está, por ejemplo, la propuesta de los científicos de reconocer la alta montaña; o propuestas para reconocer y fomentar la ganadería de montaña, que tan bien vendrían, sin ir más lejos, en el propio valle de Castanesa, ganadero hasta que las especulaciones de Aramón entraron en juego.

Habrá quien me tache de inocente. Este episodio se debe exclusivamente a luchas partidistas internas, dirán. Pues que quieren que les diga, como ciudadano prefiero pensar que efectivamente es un indicador de que la cordura comienza a imperar. De que la presión social ejercida durante años ¿recuerdan la ILP por una Ley de la Montaña? comienza a calar en nuestros gobernantes. Permítanme que me agarre a la esperanza, esta vez con hechos.

También habrá quien esgrima que paralizado Aramón-Castanesa no queda nada. Aquí la respuesta es fácil: si había 400 millones de euros y mucho esfuerzo político para hacer este proyecto, úsense para levantar otros sueños. Y no sólo en Castanesa, por toda la montaña, que 400 millones dan para mucho (el Plan de desarrollo rural de la Ribagorza entera tiene un presupuesto de 5 millones). Ahí están sueños tan demandados como el hospital de Jaca, el matadero con industrias aledañas de Montanuy en Castanesa, los colegios pendientes, la instalación de la banda ancha, el apoyo al turismo rural y de montaña… estoy seguro de que invertir esos 400 millones en toda esa batería de sueños darán mucha más calidad de vida y asentarán mucha más población que la construcción de una urbanización en Castanesa.

En todo caso, el primer paso al cambio del modelo Aramón a otro más ilusionante, real y perdurable está dado. Ahora sólo hace falta que le sigan otros pasos.

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