Panticosa-aramón podría cerrar por acumular péridas. buscan una mágica solución para salvar el problema: urbanizar más y más estos valles del pirineo

Ayuntamientos y Aramón ven una vía de financiación en el desarrollo urbanístico.

Hoz de Jaca y Panticosa contemplan posibles actuaciones ligadas a la mejora del centro.
C. VILLANOVA. Zaragoza

La preocupante situación económica de la estación de Panticosa ha despertado una importante preocupación en los municipios del valle de Tena, que tienen en el esquí y el turismo sus principales recursos de desarrollo. El planteamiento de un posible cierre del complejo invernal, aunque sea de una forma meramente hipotética, revestiría especial.

gravedad para la localidad de Panticosa, que ha experimentado un notable impulso en las últimas décadas gracias a la creación del centro de ocio y deporte blanco.

El teniente de alcalde del Ayuntamiento, Pedro Pes, señaló ayer que ése es un extremo «que no puede ni pensarse, porque la estación es el eje y el motor de nuestra economía». «Lo que hay que hacer es impulsarla con mejoras», agregó.

En este sentido, la empresa Aramón tiene diseñado un plan de modernización con un coste global de 42 millones de euros. Aramón se encuentra actualmente inmersa en otras inversiones de gran calado y no exentas de polémica, como la ampliación de Formigal, cuestionada por los problemas.

Tanto la empresa mixta (participada a partes iguales por Ibercaja y DGA) como los municipios implicados contemplan la posibilidad de recurrir al desarrollo urbanístico como fórmula financiera alternativa para llevar a cabo las obras incluidas en ese plan de mejora y modernización.

La opción que se baraja con más fuerza está ligada a un proyecto que lleva ya varios años de estudio: la creación de un nuevo acceso a la estación de esquí por el municipio de Hoz de Jaca.

La idea de fondo es mejorar uno de los principales problemas del complejo, los atascos que se producen en la localidad de Panticosa, desde donde se toma la telecabina para llegar hasta las pistas. De hecho, la afluencia de los esquiadores supone graves inconvenientes de tráfico, puesto que los coches deben atravesar una calle del municipio de apenas seis metros de anchura. Esa situación quedará aliviada este verano, cuando se inaugure una variante que empezó a construirse hace aproximadamente un año.

Pese a todo, el acceso por Hoz de Jaca se considera imprescindible para la mejora de prestaciones del centro invernal. Actualmente, desde esta localidad se puede llegar muy cerca de la zona esquiable de Panticosa por una pista forestal.

El proyecto urbanístico que podría desarrollarse ligado al impulso de la estación consistiría en la recalificación de alrededor de 20 hectáreas, en su gran mayoría de titularidad pública, para la construcción de una urbanización, presumiblemente de unifamiliares, y algún complejo hotelero.

Este planeamiento urbanístico se encuentra en una fase embrionaria, aunque para el mismo ya se ha llevado a cabo incluso algún vuelo de reconocimiento, con la participación de miembros del departamento de Medio Ambiente con el objeto de examinar posibles afecciones a zonas protegidas.

Uno de los aspectos positivos es que Hoz es una población que, a diferencia de otras en el valle de Tena, no ha experimentado un crecimiento desaforado. La previsión es que esta operación podría aportar 30 millones de euros destinados a financiar prácticamente tres cuartas partes del plan de modernización de la estación.

Pero en Panticosa, donde la presión inmobiliaria ha sido mayor, tampoco se descarta poder participar en este tipo de planeamientos. Según comentó Pedro Pes, «la construcción de la variante va a liberar zonas donde se podría urbanizar, aunque en muchas habría que recalificar terrenos que ahora son rústicos, pero se podría hacer a cambio de destinar un porcentaje notablemente amplio a la estación».

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La estación de Panticosa, en situación crítica al acumular 6 millones de pérdidas en 5 años
El complejo necesita una inversión extra de 42 millones para modernizar sus instalaciones.
En el consejo de administración de Aramón se ha llegado a plantear el cierre.

CARLOS VILLANOVA. Zaragoza

Las pérdidas económicas en los últimos años y las acuciantes necesidades de inversión lastran el presente y el futuro inmediato de la estación invernal de Panticosa. El complejo de esquí, integrado en el grupo de la empresa mixta Montañas de Aragón (Aramón), y que siempre se ha considerado como el de menor pujanza del Pirineo aragonés, ha acumulado en un lustro hasta seis millones de euros de pérdidas.

Esa mala situación económica se une a una perspectiva poco boyante y, sobre todo, a la necesidad de acometer cuantiosas inversiones en actuaciones de modernización. El plan de mejoras que se debería llevar a cabo para adecuar las instalaciones a los requerimientos de una estación competitiva tiene un coste estimado que se eleva hasta los 42 millones de euros.

Este complicado panorama, oteado desde hace tiempo pero que se ha venido agravando en los últimos ejercicios, se ha traducido incluso en el estudio de soluciones drásticas. En este sentido, fuentes de absoluta solvencia han confirmado que en el último consejo de administración de Aramón se ha llegado a plantear el cierre del centro si no se encuentra un modelo financiero que permita afrontar con garantías tanto el déficit como, lo que se considera aún más importante, las imprescindibles actuaciones de modernización y mejora.

El capital social de Aramón está constituido, al 50 por ciento, por el Gobierno aragonés e Ibercaja. El grupo engloba a cinco de las siete estaciones de esquí aragonesas: Panticosa, Formigal y Cerler en los Pirineos y Valdelinares y Javalambre en las sierras turolenses. Fuera de este auténtico «holding» autonómico de la nieve sólo quedan los centros invernales de Astún y Candanchú, cuyas empresas gestoras son de capital exclusivamente privado.

Las cuentas de resultados de Panticosa desde el año 2000 y la previsión para esta campaña presentan una evolución ciertamente preocupante. El resultado neto de la explotación en 2000, con más de 65.000 esquiadores en los remontes, tuvo un saldo negativo de 929.341 euros. En 2001, con un récord de 108.134 clientes, la cifra negativa se pudo recortar a 453.626 euros.

Sin embargo, lo que parecía el comienzo de una buena progresión se corta en 2002. El número de clientes sigue en buen nivel, con 105.878, pero el resultado negativo vuelve casi al nivel de 2000, con menos 905.662 euros. La temporada siguiente, en 2003, los usuarios ascienden a 107.539 y se recortan un poco las pérdidas hasta situarlas en 762.506 euros, pero en 2004 se pierden unos 7.000 esquiadores y el resultado negativo supera el millón de euros.

Ese deterioro evidente de la relación entre ingresos y gastos se puede acrecentar de manera alarmante este ejercicio todavía en curso. Las previsiones que maneja Aramón es que la cifra de clientes descienda más del 24%, hasta quedarse en unos 76.000 esquiadores, lo que supone retrotaerse a parámetros similares al 2000. Pero, además, el aumento de gastos dejaría las pérdidas en 1,7 millones, casi un 60% más que en la pasada campaña.

Un centro con 35 años de historia
La estación de esquí de Panticosa entró en funcionamiento en el año 1970, aunque los estudios previos se iniciaron en los años sesenta de la mano de algunos vecinos de la localidad y de un grupo de zaragozanos asiduos de la zona con el objetivo de encontrar alternativas a la crisis de la ganadería y la agricultura en aquellos años.

En 1970 se creó la sociedad Panticosa Turística S. A. y el mismo año se pusieron en marcha tres remontes: el telesilla Santa Cruz, aún en servicio, que parte desde la misma Panticosa y llega a la cota 1.500; el telesilla Petrosos, sustituido posteriormente, para llegar a casi los 2.000 metros; y el telesquí Fobas I, actualmente convertido en un telesilla de dos plazas. Pocos años después se instaló el telesquí Foba II, que todavía presta servicio.

A finales de los setenta, la empresa propietaria de Formigal se hizo cargo de Panticosa. La nueva etapa comenzó con la instalación del telesquí Mandilar aún operativo. En 1992 DGA e Ibercaja asumen la gestión de la estación, un proceso que culmina en 2001 con su integración en Aramón. A principios de los noventa llegan los primeros cañones de innivación, que hoy son más de cien. En 1996 se inició un plan de expansión, con ampliación al valle de Sabocos y la incorporación de cuatro telesillas y dos telesquís. En 1999 se adquirió el remonte más moderno, la telecabina Panticosa.

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