Los aludes son inocentes

A nadie en su sano juicio se le ocurriría construir un chiringuito durante la marea baja en una playa que horas mas tarde estaba destinada a quedar cubierta por el mar. Y mucho menos, demandar después a la Administración para pedir que se le pagara con dinero público una estructura de protección anti-mareas.

Del mismo modo, resultan fuera de lugar las demandas de negocios privados como el hotel de los Llanos del Hospital en Benasque o el complejo turístico del Balneario de Panticosa que pretenden que la DGA financie unas costosísimas obras de protección contra los aludes. Estos no llegan con la misma regularidad que las mareas, pero siempre caen en los mismos sitios después de las grandes nevadas.

Para empezar, estos lugares no deberían formar parte de lo que se entiende como “suelo urbanizable”, ya que están sometidos a importantes riesgos naturales. Así lo establece tajantemente la Ley Urbanística de Aragón, cuyo cumplimiento derivaría automáticamente en la consideración como “suelo no urbanizable de protección especial”.

Además, el hotel de los Llanos del Hospital, por el hecho de encontrarse en el interior del Parque Natural Posets-Maladeta, ni siquiera se debería haber construido allí. ¿Porque la DGA lo autorizo? ¿Acaso la ley no es para todos? No, al parecer, cuando te llamas Nozaleda o Mayoral y cenas con políticos de muy alto nivel.

En los dos casos (Panticosa y Benasque), podría argumentarse que se trata de emplazamientos históricos, si bien es preciso aclarar que el balneario funcionó tradicionalmente solo en verano, fuera de la época de avalanchas de nieve. En cuanto a los Llanos del Hospital, el gran hotel ahora construido nada tiene que ver con el humilde refugio para los viajeros que cruzaban el Portillon de Benás.

Pretender “prolongar la temporada” de forma artificial, minimizando los riesgos naturales mediante actuaciones de alto impacto ambiental (y eficacia no contrastada) supone desvirtuar claramente los principios legislativos recogidos en la ley. Pero es que además ya no se trata de mantener o respetar la edificabilidad actual, sino que en Balneario de Panticosa se proyecta ampliar notablemente el número de edificaciones existente.

En suma, hablamos de unas instalaciones de dudosa legalidad  cuyos dueños reclaman que entre todos les financiemos las estructuras anti-aludes. En el caso del Hospital de Benasque la estructura a realizar sería más cara que el hotel que se pretende proteger.

Se lamentan del dinero que dejan de ganar por culpa de la perversa naturaleza y del triste destino de sus negocios. Extraños negocios que solo funcionan cuando Papa-Estado abre el grifo del dinero público. Extraños negocios que sujetamos entre todos los contribuyentes cuando vienen mal dadas pero que cuando tienen beneficios no se revierten al que puso los dineros. Privatizar ganancias y socializar perdidas parece ser el modelo al que se apuntan nuestros políticos con el Sr. Iglesias a la cabeza.

Los socialistas no están solos en la defensa de ese modelo. Cuentan con la inestimable colaboración del PAR que a través del Departamento de Medio Ambiente que controlan con mano férrea, y que ya se han apresurado a decir que la instalación de estructuras anti-aludes forma parte de la mejora del monte y de la  lucha contra la erosión.

A cualquier visitante o practicante del montañismo le es dificilísimo aceptar que esas actuaciones se ejecuten en beneficio del monte y que no respondan a unos intereses urbanísticos privados. En el caso del Balneario de Panticosa, unas horribles estructuras metálicas de varios cientos de metros de longitud han destruido el paisaje del entorno del Balneario, creando además un grave peligro para los practicantes del alpinismo y el esquí de montaña, además de la fauna de dicha zona.

Muchas preguntas sin respuestas, mucho dinero público regalado “a los amigos” y muchos lugares hermosos ultrajados.

Y todo esto no es nada frente a la infamia que proyectan sobre Castanesa.

¡Basta ya!

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