Los 40 empleados de candanchú trabajan sin luz y llevan tres meses sin cobrar por la deuda

Un numeroso grupo de esquiadores en Candanchú durante la pasada campaña invernal. De hecho, han sido muchos los encuentros mantenidos entre el director de la estación, Eduardo Roldán; el alcalde de Jaca, Víctor Barrio, y representantes del Gobierno de Aragón, como el consejero de Presidencia, Roberto Bermúdez de Castro. Estos contactos se siguen manteniendo estos últimos días y en un periodo corto de tiempo se confía en lograr a una solución para Candanchú.

De momento, la realidad es que la estación carece de luz para realizar las pruebas de seguridad de las telesillas ya que se cortó el suministro por impago, y los trabajadores fijos llevan sin cobrar tres meses, además de la paga extra de verano. Además, son muchas las deudas que el complejo tiene con los distintos proveedores.

Y aunque algunos piensan que en estas circunstancias es imposible que pueda abrir sus instalaciones la próxima temporada, su director, Eduardo Roldán, disipó ayer cualquier duda. «Claro que Candanchú abrirá, y lo hará con todas las de la ley», afirmó.

Los 40 empleados fijos del centro invernal, que tuvieron vacaciones los meses de mayo y junio vacaciones en mayo y junio, regresaron al trabajo en julio y para entonces la luz ya estaba cortada por falta de pago. Según ha podido saber este periódico, Candanchú debe a Endesa 150.000 euros y se ha suspendido el suministro de media tensión, es decir, la electricidad que alimenta fundamentalmente a los remontes y telesillas. Y al parecer, a fecha de hoy, no se vislumbra una solución inmediata ante esta situación.

La falta de luz eléctrica impide realizar las diferentes pruebas de seguridad necesarias para la puesta en funcionamiento de las telesillas, entre otras cosas, además de la realización de otros trabajos para poner a punto todo el centro. Lo que sí se va pagando es la corriente de baja tensión, que abastece a infraestructuras más pequeñas, como las casetas de la estación.

Endesa, por su parte, se limitó a señalar que como compañía «no facilita datos de clientes» y que en los casos de impagos y deudas «se agotan todas las vías de negociación para buscar soluciones antes que realizar el corte de luz».

Y mientras, la plantilla se las arregla para seguir preparando la nueva campaña de esquí sin electricidad y sin cobrar desde julio. De momento, hacen lo que pueden porque al existir deudas con los proveedores, no se pueden comprar materiales y se les está acabando el gasoil.

Reconocen que trabajan «en condiciones difíciles» y muchos de ellos van muy apurados sin recibir un sueldo a final de mes. A ello se une el hecho de que no tienen ningún tipo de información y están esperando a mantener una reunión con la dirección para conocer la situación real.

Por su parte, Roldán explicó que se continúa con las «gestiones» para solucionar estos problemas y «estamos esperando a que haya avances», afirmó al tiempo que anunció que la próxima semana comenzará la promoción de la estación con el lanzamiento «de circulares con los precios para este año».

Y en medio de esta tesitura prosiguen también las reuniones de los accionistas con el Gobierno de Aragón, que en julio reiteró ante los empresarios del valle su interés de resolver esta delicada situación, además de apostar por la unión con Astún y Formigal. Bermúdez de Castro advirtió de que Aramón no podía comprar la estación, pero afirmó que se buscaría una solución. Igualmente el Ejecutivo encargó un estudio para valorar el precio de compra y Candanchú elaboró otro similar. Pero estos datos, de momento, no se han dado a conocer, al igual que las medidas que se van a tomar para que el centro pueda abrir sus instalaciones este invierno.  

Empleados sin sueldo y sin luz en Candanchú

¿Qué hace un trabajador en una estación de esquí sin luz eléctrica? Poco, lo que puede. Los empleados fijos de Candanchú ni siquiera pueden poner a punto los telesillas porque el suministro eléctrico está interrumpido al menos desde julio por impago. La deuda asciende a 150.000 euros. Un generador, y que las oficinas van por otra línea de baja tensión, les salva de estar de brazos cruzados en su puesto de trabajo, por el que tampoco han cobrado la nómina desde hace tres meses. Los empleados intentan avanzar en las propuestas de una próxima temporada todavía incierta. Pero, en estos momentos, la preocupación del director, Eduardo Roldán, –en la imagen– es otra: alcanzar un acuerdo de futuro con el Gobierno de Aragón. No da respuestas, solo asegura que la estación abrirá. Eso sí, no dice cómo.  

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