Las montañas del mundo se calentarán este siglo más del doble que en el pasado

El estudio, que se publica en el próximo número del ‘Journal of Global Environmental Change’, ha sido realizado por un grupo de geógrafos y biólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dirigido por el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales David Nogués.

Según su investigación, el aumento de temperatura proyectado para 2055 es de 3,2 grados centígrados (con un aumento de 0,4 grados por década) para un escenario de uso intensivo de recursos fósiles, y de 2,1 grados centígrados (un incremento de 0,26 grados por década) en un escenario futuro con menores emisiones de CO2.

Entre los posibles impactos de este calentamiento está, por ejemplo, la extinción de especies alpinas, la reducción o desaparición de glaciares y cubiertas de nieve, y la variabilidad de los caudales de los ríos.

Los científicos evaluaron, como parte de su estudio, el calentamiento climático durante el siglo XXI para todos los sistemas montañosos del mundo, para conocer los posibles impactos ecológicos, hidrológicos y socio-económicos.

Sería posible la extinción de ciertas especies alpinas que pueden «no encontrar en el futuro las características ecológicas necesarias para su supervivencia», según el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y coautor del estudio, Miguel Araújo.

Los recursos hídricos estarán relacionados con la reducción o desaparición de los glaciares y de las cubiertas de nieve, tanto en su duración a lo largo del año, como en su espesor.

Ello puede influir en una mayor variabilidad de los caudales de los ríos, la posible modificación de los patrones de gestión del agua en los embalses y mayor necesidad de construcción de presas aparte de más inestabilidad en la producción de energía hidroeléctrica.

«Las estaciones de esquí pueden reducir los espesores y la duración del manto de nieve, y su papel como factor económico dinamizador de los ámbitos montañosos puede quedar en entredicho», explica David Nogués.

El calentamiento será mayor en las cordilleras situadas en las zonas polares y boreales que en las tropicales, según los científicos.

El investigador Juan Pablo Martínez Rica, del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE) y también autor del artículo, advierte de que «el cambio climático en las cordilleras puede afectar más severamente a las situadas en países pobres que tienen menor capacidad adaptativa ante los cambios que se avecinan».

Las montañas son uno de los sistemas terrestres más amenazados del planeta por el cambio global y su influencia se extiende hacia las llanuras que les rodean.

El Karakorum, los Himalayas, los Andes o los Pirineos aportan recursos básicos como el agua o la producción eléctrica a miles de millones de personas que viven en India, China, Perú, Bolivia o España.

Un estudio previo del cambio de temperaturas para las montañas del mundo durante la segunda mitad del siglo XX registró un aumento de la temperatura de 0,13 grados centígrados por década, y en la segunda mitad de siglo XX, el aumento ha sido de 0,65 grados centígrados.

Los impactos futuros en las montañas serán mayores con una economía basada en el consumo de petróleo, por lo que se necesitan programas y marcos específicos de investigación para zonas de montaña con el fin de evaluar los impactos del cambio, y desarrollar estrategias de mitigación y adaptación, como la reducción de emisiones de CO2, según Nogués.

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