Las estaciones de esquí deben mejorar su gestión ambiental

Las estaciones de esquí aragonesas «pueden y deben» mejorar la gestión ambiental de sus instalaciones. Lo dice el estudio sobre el sector de la nieve presentado esta semana en la mesa de la Montaña. Para lograr este objetivo el informe recomienda desarrollar una cultura organizativa más respetuosa con el medio ambiente. Y pone como ejemplo de buenas prácticas a Formigal Aragón.

El estudio señala que el impacto de las estaciones de esquí «no se traslada en toda su extensión sobre las zonas de influencia», sino que se centra en la zona de dominio de las instalaciones. Se trata, por lo tanto, de un repercusión limitada. En este línea, recomienda poner en la balanza los beneficios y perjuicios de posibles ampliaciones. Así, avanza que el proyecto de Cerler supondrá un impacto «relevante sobre el medio biótico, el consumo de suelo y el paisaje, pero por contra revertirá esa situación socioeconómica que los identifica como una de las zonas más deprimidas del Pirineo». Se deberá, entonces, hallar un punto de equilibrio.

EQUILIBRIO Y ese equilibrio podría pasar por la configuración, cara al futuro, de un modelo de nieve compuesto por dos grandes dominios esquiables y la protección del resto de territorio de montaña. Esa es una de las ideas fuerza del documento confeccionado por la unión temporal de empresas Smartpoint y Foliaconsultores. El futuro del sector en Aragón pasa por contar con dos estaciones, situadas en el extremo de los Pirineos, que permitirán a Aragón competir con garantías con Cataluña, pero además atraer a esquiadores de otros países.

La unión entre Astún, Formigal y Candanchú se antoja como una alternativa que cobra fuerza. Aunque tal como señala el informe primero se deberán superar los pertinentes de estudio ambiental. Y en función de ello tomar una decisión. Porque una cosa parece clara, Astún y Candanchú por sí solas tienen una «compleja» viabilidad económica a medio plazo, según apuntaron fuentes del Gobierno de Aragón.

Ese parece el camino que deberán recorrer las estaciones de esquí para los próximo años. Un trayecto que habrá de ir de la mano de una mayor sensibilización ambiental de los esquiadores y de una gestión más eficiente y respetuosa con el entorno.

 

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