Las estaciones de esquí creen que podrán adaptarse al cambio climático

Las estaciones de esquí del Pirineo aragonés reconocen que el cambio climático puede tener efectos negativos en el sector de la nieve, pero también recuerdan que esos posibles impactos se producirán a largo plazo y que por tanto hay tiempo para prevenirlos y minimizarlos. El grupo Aramón -responsable de los centros de Formigal, Panticosa y Cerler- anuncia que ya está trabajando en ello, y Astún confía en la innivación artificial como alternativa a la escasez de nieve natural. Sólo Candanchú se muestra escéptica ante las previsiones de los científicos.

Un reciente estudio del Grupo de Cambio Climático e Impactos Climáticos de la Universidad de Ginebra vaticina que en las próximas décadas la temperatura media del Pirineo subirá entre 2 y 3 grados en los meses de invierno y entre 3,5 y 6 en los de verano. Una de las consecuencias de esa variación será un incremento en la cota esquiable, que actualmente se sitúa en los 1.500 metros de altura y que pasará al entorno de los 2.000 dejando por debajo de la línea de nieve buena parte de las pistas pirenaicas.
Un problema generalizado

Ese fenómeno no es exclusivo de los Pirineos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) difundió recientemente un estudio que revela que en los Alpes una de cada tres estaciones de esquí serán inviables si la temperatura media del macizo centroeuropeo sube 2 grados, porcentaje que se eleva a dos de cada tres si el incremento es de 4 grados.

Ante este panorama, el presidente de Aramón, Francisco Bono, asegura que el grupo aragonés de la nieve está «trabajando y reflexionando sobre las medidas que deben adoptarse» para paliar un posible descenso de la cota esquiable. «Es un problema que afecta a las estaciones de todo el mundo, pero parece que aún hay tiempo -afirma-. Desde luego, no estamos alarmados. Los que alarman son otros, y las estaciones aragonesas estamos tranquilas».

Bono elude pronunciarse sobre las previsiones de los científicos, pero insiste en que a Aramón los cambios no le pillarán por sorpresa. «Hace tiempo que lo tenemos en mente, estamos trabajando para aumentar la cantidad de nieve y hacia la diversificación», indica el responsable del grupo.

El director de la estación de Astún, Octavio Salanova, tampoco se muestra preocupado. «No podemos cerrar los ojos ante las previsiones de los científicos, aunque creo que lo del cambio climático se está exagerando un poco -señala-. Es cierto que en los últimos años ha nevado menos en las cotas bajas, pero lo que tenemos que hacer es adaptarnos».

Salanova recuerda que en otros países las estaciones funcionan a menos altitud gracias a la innivación artificial. «Tenemos que hacer lo que se está haciendo en toda Europa y en Estados Unidos -opina-. Allí hay instalaciones que funcionan sólo con nieve artificial gracias a que el 80% de las pistas están equipadas con cañones. Aquí ese porcentaje va en aumento, pero apenas llega al 12%».

El director de Astún rechaza que esa solución sea inviable tanto económica como ambientalmente. «La tecnología está avanzando y permite que en temporadas tan malas como la de este año podamos abrir -apunta-. Yo soy el primer ecologista porque llevo toda la vida en el Pirineo, y creo que si se crean lagos para acumular los excedentes de agua no debe haber problemas».

Escepticismo

Por su parte, el responsable de las instalaciones invernales de Candanchú, Eduardo Roldán, cuestiona abiertamente la validez de las últimas previsiones científicas. «Inquietarse porque el cambio climático nos vaya a afectar de manera directa no tiene sentido -afirma-. Lo que hay que hacer es seguir trabajando eficientemente año a año, y si se presentan problemas, ya los solucionaremos».

«Yo estoy muy tranquilo -añade Roldán-. En Candanchú siempre ha nevado a 1.500 metros de altitud y va a seguir nevando. Estoy convencido de que incluso a 1.300 metros también habrá nieve de vez en cuando».

Para este director de estación, el hecho de que puedan venir años malos para el sector del esquí no significa que vaya a seguir habiendo «muchas temporadas buenas». «Si la cota esquiable sube usaremos la nieve artificial, igual que ha sucedido este año, pero insisto en que bastante tenemos con lo de ahora», opina.

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