La mesa de las montañas restringe el urbanismo ligado con el esquí

Los miembros que conforman la Mesa de las Montañas intentan atraer in extremis a los movimientos ecologistas que han abandonado temporalmente este foro de diálogo. Y en la reunión celebrada ayer decidieron, por unanimidad, frenar «nuevas urbanizaciones en altura», endurecer los criterios urbanísticos que deberán cumplir todos los proyectos ligados al esquí y la nieve que se diseñen en el futuro y reforzar la protección medioambiental de la alta montaña. Además, también se ha solicitado al Gobierno de Aragón que elabore un nuevo mapa con los territorios sujetos a protección y su posible encaje con los nuevos modelos de desarrollo que se están pergeñando.

El próximo 23 de febrero, los conservacionistas decidirán en asamblea si dejan definitivamente esta mesa tras la filtración de que el Gobierno de Aragón había aprobado la declaración de interés general del proyecto de ampliación de Cerler, y su pronta salida a exposición pública. Ayer, el director general de Participación Ciudadana, Nacho Celaya, presentó el documento aprobado con los quince criterios definitivos que «todos los proyectos de nieve, incluidos el de la estación de Cerler o en su caso los Juegos Olímpicos, deberán cumplir en adelante».

MODIFICAR CERLER / «Si en la Mesa de las Montañas se aceptara, por ejemplo, retocar el proyecto de ampliación de la estación de Cerler, el representante del presidente nos ha asegurado que esta modificación se aceptará», explicó Celaya. Por lo que su carácter será vinculante.

El documento recoge las conclusiones del debate que ha tenido la mesa en catorce sesiones. «Pero, evidentemente, no es patrimonio de nadie, ni colma las aspiraciones de ninguna entidad concreta, sino que recoge las comunes a todos», indicó Celaya en un receso de la reunión de la Mesa de las Montañas, en la que también se conoció el estudio encargado por el Ejecutivo aragonés sobre el sector de la nieve. A partir de ahora, la Mesa de las Montañas permanecerá «expectante » hasta conocer la decisión que tomen los ecologistas para, posteriormente, profundizar en el documento y remitirlo a las Cortes como texto base del contenido que tendrá la Ley de la Montaña.

Además, y como importante novedad, se ha introducido la petición a la Administración de comprometerse en «avanzar hacia la elaboración de un mapa básico que contemple el mayor número posible de territorios sujetos a protección y su posible encaje con los proyectos de desarrollo que puedan ponerse en marcha en los territorios de montaña, siempre que cumplan los criterios trabajados en la mesa». Es decir, se tratará de un mapa que dibujará las opciones que se llevarán a efecto en el futuro. Tanto los quince criterios como el estudio de la nieve pueden leerse pormenorizadamente en la página web del departamento de Participación Ciudadana del Gobierno aragonés (http://aragonparticipa.aragon.es).

CONVICCIONES / «Con estos criterios, queremos contribuir a que se asegure un modelo de desarrollo para nuestras montañas, equilibrado y social, ambiental y económicamente sostenible», insistió el director general. De hecho, Celaya alabó la participación de todos en la mesa, una entidad que ha dado pasos adelante para abordar los problemas. «Ha sido mucha la generosidad y la responsabilidad conformada en el marco de la mesa, en donde todos hemos sido capaces de ceder, sin renunciar a las convicciones profundas de cada entidad», concluyó el responsable de participación ciudadana.

 

Sin concretar la altura a partir de la cual se define la alta montaña

Uno de los principios del documento es preservar los valores ecológicos de la alta montaña, haciendo constar que «habría que ser extremadamente rigurosos cuando se sobrepasan determinadas cotas ». Uno de los criterios estipula que se eviten los aparcamientos en altura, y otro, las urbanizaciones verticales. Pero el documento no aclara cuál es dicha altura. Sin embargo, existen pruebas científicas que aseguran que los ecosistemas de alta montaña aparecen a partir de 1.700 metros en la Ibérica y a partir de 2.000 en el Pirineo. Pero la mesa ha preferido no plantear cotas fijas.

 

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