La fundación ecología y desarrollo demanda un acuerdo social sobre las montañas en aragón

Los valles del Pirineo -hay que decir que compartiendo la misma loca voracidad urbanística que se desarrolla en muchos municipios de Aragón- se llenan de urbanizaciones con apartamentos vacíos la inmensa mayoría del año que apenas crean trabajo y actividad económica, mas allá de su construcción. Con una paradoja añadida: se hacen muchas segundas residencias y los vecinos de los pueblos de la montaña cada vez tienen mas difícil el acceso a la primera vivienda a precios razonables. No se apuesta por un desarrollo multidimensional de los pueblos y cascos urbanos ya existentes, no se apuesta por el impulso a las instalaciones hoteleras que son las que fijan realmente empleo y población, da la sensación de que no se sabe exactamente de qué se trata o dónde queremos llegar… Y a veces, en nombre del desarrollo, con distintas excusas en cada momento y siempre con ingentes cantidades de dinero a manejar, podemos estar poniendo en peligro la supervivencia de las generaciones futuras. ¡Estos próximos 10 años van a ser decisivos para el Pirineo que queremos todos los aragoneses!

Cada vez hay mas coincidencia entre sectores amplios de los habitantes del Pirineo y entre los aragoneses amantes de las montañas: ¡Por ese camino vamos mal! Vamos en dirección a un ¿modelo? que ya ha fracasado en las zonas masificadas de turismo de playa. Vamos, por decirlo con una metáfora que se entiende muy bien, hacia la “marbellización“ del Pirineo aragonés. La percepción general es que, en ausencia de un modelo sostenible que el Gobierno de Aragón debería haber “construido”, lo que ocurre es fruto del “azar” de los impulsos de intereses particulares. La avaricia se ha disparado… y nunca se construyen buenas sociedades a lomos de la especulación.

Recientemente las Cortes de Aragón rechazaron la toma en consideración de la Iniciativa Legislativa Popular sobre las montañas en Aragón. Desde nuestro punto de vista fue un grave error. Treinta mil aragoneses y aragonesas rubricaron una propuesta. Podía no ser la panacea, pero en todo caso la salud democrática de una sociedad tiene que permitir que todos los intereses tengan cabida en el debate, porque la responsabilidad es de todos. Los partidos políticos, que tanto se quejan de falta de participación de los ciudadanos, no debieron cercenar de cuajo la posibilidad, siquiera, de debatirla. Respetamos profundamente la competencia del legislador, ¡cómo no!, pero éste también debe consideración y respeto a las iniciativas cívicas de las fracciones -mayoritarias o minoritarias- del pueblo, soberano último al que representan. La participación es una opción profunda y no una estrategia para utilizar al antojo de intereses coyunturales. La democracia no se regala, se construye día a día desde la participación, la generosidad y la responsabilidad.

Es necesario y urgente un pacto sobre el desarrollo del sector de la nieve, integrado en una visión más general que sueñe un desarrollo socioeconómico sostenible para las zonas de montaña. ¿Qué modelo de turismo queremos?, ¿Qué modelo de desarrollo urbanístico?, ¿qué modelo agroganadero es posible, qué desarrollos industriales son los adecuados?… El Gobierno de Aragón no debe ser, como así parece desprenderse de la lectura de los medios de comunicación, un mero espectador cualificado del enfrentamiento entre ARAMON (que también en parte es Gobierno de Aragón) y las organizaciones medioambientalistas.

Dicen cualificados representantes de los ayuntamientos y asociaciones pirenaicas que se precisa un desarrollo económico para todos los meses del año, dicen muchas organizaciones medioambientales que las montañas son ecosistemas frágiles, dicen muchos especialistas en turismo que un modelo que ponga en peligro la ecología del Pirineo quebrará también la economía a medio plazo del turismo. Hay otras voces, ¡Todas deben ser oídas!

La Fundación Ecología y Desarrollo cree que, pese a esta pluralidad de enfoques, es posible encontrar un camino practicable para el Pirineo en el que se combinen el desarrollo económico y el respeto medioambiental. Encontrarlo y hacer una síntesis creativa de las contradicciones y sensibilidades que existen en la sociedad es una responsabilidad de las instituciones aragonesas.

Le pedimos al Gobierno de Aragón que la ejerza. Aunque por desgracia estamos poco acostumbrados, cuando somos capaces de construir estos acuerdos , al poder de la fuerza de la ley se le añade autoridad moral. De hecho, no hay tarea más específica para un Estado, defensor de lo público, que realizar una síntesis creativa y coherente de las contradicciones presentes en la sociedad.

Es la hora de la montaña, es la hora del acuerdo. Es necesario. Es posible.

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