La expo y la burbuja pasan factura

El implacable avance del paro en España está siendo, de largo, el más rápido en el mundo desarrollado. Pero incluso dentro de España hay comunidades autónomas que rebasan todos los límites de velocidad. El desempleo apenas deja ganadores: sólo Baleares redujo el paro registrado en febrero, en 80 personas. El resto son malas noticias; en especial si los datos se toman con un horizonte temporal más amplio. El número de parados crece como media el 50% en el último año en España, pero el ajuste es lacerante en las tres comunidades con más resaca de los años de bonanza.

El cierre de la Exposición Universal en Aragón a finales del verano pasado ha disparado el desempleo en esta comunidad. En un año crece en 35.000 personas, el 83% más. La Comunidad Valenciana y Murcia son el paradigma del pinchazo de la burbuja inmobiliaria: el final del boom del ladrillo en la costa deja incrementos del número de parados en torno a un 70% en ambas autonomías.

En los años de vacas gordas de la economía española, las regiones que fueron más activas en el negocio inmobiliario fueron también las que más crecieron y las que más empleo crearon. Llegados los malos tiempos, ahora son también las que más sufren el reventón de la burbuja.

Y ese patrón se repite para las regiones menos dinámicas en los años del boom: el desempleo crece ahora sensiblemente menos en Asturias, Castilla y León, Extremadura, Galicia y el País Vasco. Son comunidades muy diferentes, pero con un denominador común: menos excesos inmobiliarios.

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