La dga admite casos de contaminación fecal en varios cauces pirenaicos

Un informe del Instituto Aragonés del Agua (IAA) sobre la calidad de las aguas superficiales de la Comunidad reconoce que en algunos de los principales ríos pirenaicos la falta de depuradoras ya está teniendo consecuencias negativas. El documento sostiene que «en gran parte de su recorrido» las aguas de estos cauces son «muy buenas», pero también advierte de que «se detectan problemas de contaminación fecal en las cabeceras del Aragón, el Gállego y el Ésera».

Los autores del estudio achacan esas deficiencias «al impacto de las estaciones de esquí» y a que los vertidos se producen en épocas de poco caudal. No obstante, y aunque el informe no dice nada sobre otros focos de contaminación, esa situación descrita se ve agravada aguas abajo por la ausencia total de obras de depuración. Como ya denunció este periódico el pasado domingo, catorce años después de declararlas de interés general, el Ministerio de Medio Ambiente solo ha construido dos de las veinte depuradoras que prometió en su día: la de Jaca y la de Sabiñánigo.

En el resto del Pirineo oscense todos los municipios, incluidos los más turísticos, echan sus aguas fecales directamente al río, lo que significa que afluentes como el Aragón, el Gállego, el Ara, el Cinca o el Ésera están siendo contaminados con los vertidos de poblaciones que en muchos casos superan los 5.000 vecinos -Benasque, Biescas, Torla, Broto…-. El problema es especialmente preocupante en los meses de verano, época en la que la máxima afluencia de visitantes coincide con el estiaje.

La Confederación Hidrográfica del Ebro ya ha anunciado que se están redactando los anteproyectos para hacer otras 18 depuradoras que traten los vertidos de todos los núcleos de 2.000 o más habitantes equivalentes -magnitud que expresa el potencial contaminante de un asentamiento-. Esas infraestructuras también darán servicio a estaciones de esquí, cámpines y urbanizaciones, pero en el mejor de los casos no se pondrán en marcha antes de un par de años, ya que ninguna tiene aprobado el anteproyecto y luego habrá que sacar a concurso proyecto y obras.

En este contexto resulta llamativo el informe sobre la calidad de las aguas superficiales en Aragón que puede encontrarse en la página web del IAA, un organismo público que depende del Departamento de Medio Ambiente de la DGA. El documento recuerda que la actividad humana «ejerce un significativo impacto sobre los recursos hídricos, siendo los ríos particularmente vulnerables a la contaminación». «Esto provoca una modificación de la composición físico-química del agua y compromete su reutilización al dificultar el proceso natural de autodepuración de los ríos», subraya el Instituto.

A pesar de todo, el estudio considera que en las cabeceras de los ríos aragoneses las aguas presentan un Índice de Calidad General (ICG) «medio-alto». De hecho, sus autores califican como «muy buenas» las de los cauces pirenaicos «en gran parte de su recorrido» y también «las de la inmensa mayoría de los ibones».

«No obstante -continúa el documento-, ya se detectan problemas de contaminación fecal en las cabeceras del Aragón, el Gállego y el Ésera por el impacto de las estaciones de esquí, al producirse los vertidos en épocas de bajos caudales».

En realidad, la contaminación se produce durante todo el año, aunque es en verano cuando el estiaje dificulta la dilución de los vertidos. Además, las estaciones de esquí no son la única fuente de polución de ríos, arroyos y barrancos, ya que el problema se la falta de depuración se extiende a todo el Pirineo con contadas excepciones -a nivel de municipios, solo Jaca y Sabiñánigo-.

Respecto a los centros invernales, que son el principal blanco de las críticas ecologistas, fuentes del grupo Aramón explicaron que Cerler es la única estación del holding que no tiene depuradora, aunque la empresa ya ha solicitado licencia de obras al Ayuntamiento de Benasque para construir una instalación que funcionará hasta que se construya la del Ministerio de Medio Ambiente.

En Formigal hay una depuradora en Portalet y otra en Anayet, y en Panticosa en 1996 se construyó una gran fosa séptica con capacidad para 14.000 personas situada en la zona de Sabocos. En esa misma estación este año se ha creado una depuradora en Petrosos que ha costado 260.000 euros.

En cuanto al valle del Aragón, fuentes de Candanchú señalaron que el complejo solo cuenta con una fosa séptica a 1.900 metros. Por su parte, Astún dispone de una depuradora que se construyó a finales de los setenta.

Todas las estaciones se beneficiarán de las depuradoras proyectadas por la Confederación. Una de ellas tratará los vertidos de Cerler, otra los de Formigal y Sallent de Gállego y una tercera, los de Astún y Candanchú. Además, el organismo de cuenca ha previsto levantar otras 15 instalaciones más que en total beneficiarán a una treintena de núcleos pirenaicos.

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