La canal roya

Entre los valles del Aragón y de Tena, limitando con la muga del Francia, y partiendo de Río Seta, hasta su final, en el volcánico y alpino Anayet, dominando sus ibones, el paso del Portalet, el rincón de Espelunciecha y la bella cabecera del Río Gállego, se encuentra el virginal valle de «La Canal Roya», expresión rotunda de legado natural a preservar, como han hecho, bajo la protección de parque natural del Ossau, nuestros vecinos franceses, en los valles limítrofes, bellos y no alterados por el hombre.

A comienzos del sigo XXI y con la creación de Aramon entre el Gobierno de Aragón e Ibercaja, el holding de Cerler, Valdelinares, Javalambre, Panticosa y Formigal, recibió inversiones considerables para su actualización y expansión. Justificación del auge del Pirineo Aragonés y consolidación de Teruel entre los dominios esquiables de nuestro país. Candanchú, la histórica y pionera, y Astún en la cabecera del Aragón y entrada aragonesa del Camino de Santiago, quedaron fuera del proyecto, no por discriminación política ni económica o geográfica, sino, al parecer, por conservar su individualidad e independencia la primera, y pensar los propietarios de la segunda que la explotación inmobiliaria a desarrollar les resultaría más beneficiosa solos que integrados. La realidad demostró años ha, que la amortización de las cuantiosas inversiones, ni en los años buenos era suficiente para cuadrar las cuentas con lo que generaba el ski con los abonos y la restauración.

Desde su creación, Formigal, Panticosa, Cerler, Teruel han tenido que equilibrar sus ejercicios con la explotación inmobiliaria de los terrenos próximos, inscritos como agro-pecuarios, y reconvertidos en urbanizables.

Prueba de que la explotación deportiva no era suficiente, la podemos ver en Formigal, la paradigmática, que a pesar de su éxito este año pasado, junto con Panticosa y Cerler (menos exitosos) han exigido nuevas ampliaciones de dinero de Ibercaja y el Gobierno de Aragón, dado que los proyectos de expansión urbanística diseñados, están absolutamente paralizados.

Nunca hemos mirado el ejemplo de los Alpes suizos, franceses, austriacos e italianos. Son las comunidades locales, ayuntamientos y comarcas, las que, respetando el entorno, y bajo el concepto de «desarrollo sostenible» hacen las inversiones y obtienen los retornos en su medio, con los hoteles, alojamientos, restaurantes y comercio. Y les va muy bien. Conservan su legado natural y han encontrado la fórmula de sostenibilidad y distribución de riqueza entre los habitantes del valle.

Amo y conozco muy bien, desde hace más de 40 años, el Valle de Tena, Sallent de Gallego y Formigal y sus gentes.

No es el caso de los países citados.

Los hoteles de Formigal son propiedad de cadenas hoteleras, y de «avezados profesionales» de otras comunidades españolas, los que explotan el 100% de las camas, y una parte no desdeñable de comercios y restaurantes. Y los que obtienen los beneficios. Invirtiendo y arriesgándose.

El ayuntamiento local es muy rico con la contribución urbana y las plusvalías, y sus habitantes tienen entre la Escuela de Esquí y los empleos de Aramon un apoyo, que se implementa con la venta de los campos, y una parte menor del comercio, hostelería y restauración. Pero no invierten un duro en la estación. Piensan que les corresponde a otros-..

Cerler y la proyectada ampliación de Castanesa, espera de momento mejores tiempos. El mismo problema que el Valle de Tena y del Aragón. La creación de Aramón fue, no obstante, oportuna y tremendamente positiva para Aragón y los valles involucrados en el proyecto.

El equipo de Paco Bono como presidente, la inteligencia y finura de Javier Blecua como Consejero Delegado (al que no se le ha hecho justicia por su visión y logros) y Jose María Abós, como director de la estación de Formigal, nos ha legado unas esplendidas estaciones, que ahí están, admiración de propios y extraños, pena que en estos momentos de crisis económica y social y necesidad en los políticos de priorizar los recursos, precisan sosiego y mucho sentido común y social para redefinir su rumbo. Por ello, «oportunísticamente» resucitar el faraónico proyecto de destruir la Canal Roya, y unir Astun con Formigal, me parece un despropósito desde el punto de vista del desarrollo sostenible y la necesidad de conservar la naturaleza.

Confío, que fuera por la cortesía y buenas formas del consejero de Presidencia de nuestro Gobierno, el que la solicitud de destruir la Canal Roya, (como hace unos años fue el proyecto de la prolongación de Izas hasta Canfranc (¿), planteada por la comisión de hosteleros y comerciantes del valle del Aragón recientemente, fuera respondida, en los términos del «posibilismo» en esta legislatura, que recogieron los medios. Y que a todos los próximos a «Ecología y Desarrollo» y amantes de la montaña nos produjo. Casi todos los seres humanos, con curiosidad intelectual, hemos aprendido y luego reproducido, avances, modelos, conocimientos y formas de organización, visitando países más avanzados en temas específicos. Y podrían ver, los paisanos de Benasque, los Tensinos y los del Aragón, cómo los franceses, suizos, austriacos e italianos, han logrado desarrollar el esquí, obtener beneficios y preservar la naturaleza. Que disfrutarán sus nietos, por el compromiso responsable de sus padres y abuelos.

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