«esperemos que los resultados de candanchú no sean negativos»

¿El acuerdo de Candanchú tiene letra pequeña? El presidente de Aramón, Manuel Guedea, en la sede central de la sociedad, en la capital aragonesa. No. Es un contrato de gestión de negocio y dirección de la estación para la campaña 2012-2013. 

¿Cuándo tendrán luz para poner en marcha toda la estación? Se están haciendo las gestiones ahora desde Aramón y desde Etuksa para conseguir que en los próximos días tengamos el suministro. De otra forma, no se puede abrir más que parcialmente y no se pueden hacer las pruebas. Es uno de los pasos previos para la apertura total de la estación.

¿Se atreve a dar una fecha para la apertura completa? Sería aventurado. Intentaremos que sea lo antes posible. En el puente puede que se abra parcialmente si las cosas van bien. Pero en su totalidad, hasta que no se solucione el suministro eléctrico y alguna cosas más con proveedores, no podemos aventurarnos con una fecha concreta.

Asumir la gestión de Candanchú, ¿incrementará las pérdidas del grupo? Esperemos que el resultado no sea negativo.

¿Es un horizonte real o un deseo? Dependerá de cómo evolucione la temporada. Las expectativas parecen buenas, pero la temporada es larga y tenemos experiencias buenas y malas. Ya sabemos cómo fue la pasada, pero ha habido otras muy buenas.

¿Asumir la gestión supone el primer paso para la integración de Candanchú en el ‘holding’? Nadie se puede pronunciar en estos momentos.

¿Se han retomado las negociaciones? En estos momentos, no. Aramón se dedica ahora a cumplir el contrato de gestión.

Pero uno de los dos socios de Aramón, la DGA, negociaba en septiembre su adquisición. Sí que tuvo reuniones con los principales propietarios de la sociedad para intentar llegar a un acuerdo, como ya hicieran anteriores gobiernos desde el inicio de Aramón.

Los empresarios del valle del Aragón cuestionan las escasas inversiones en comparación con el valle de Tena. Allí hay un fallo de principio, porque Aramón ha invertido donde tenía estaciones. En su día se planteó la posibilidad de que entrasen las del valle del Aragón y legítimamente no llegaron a acuerdos. No se puede pedir a Aramón que invierta en una estación que no es de su titularidad.

La temporada pasada la cerraron con 22 millones de pérdidas y este año prevén reducirlas a una cuarta parte en plena crisis. ¿Cómo piensan lograrlo? Hay que hacer una gestión eficiente de los recursos de la empresa y sobre la base de que no puede darse una temporada como la anterior desde el punto de vista climatológico, porque se registra cada 25 años. Hay que ser optimista.

Los funcionarios se quedan sin paga extra, el paro sigue disparado, el consumo cae a plomo… ¿Teme que los aficionados recorten del esquí? El primer punto positivo ha sido la importante respuesta de nuestros clientes a la oferta de lanzamiento de abonos. Todos somos conscientes de esa situación y por eso hemos mantenido los precios, en líneas generales, en todas las estaciones. Pero sí es evidente que no solo influye la compra del abono sino que la crisis se detecta en el consumo diario en las estaciones y actividades complementarias.

¿La congelación de precios les hace más competitivos frente a Sierra Nevada o Baqueira? Nos mantenemos en una buena posición en cuanto a precios, pero la que tiene ventaja es la que primero abre. E influyen más las condiciones climatológicas que el precio en la competencia con Baqueira y Sierra Nevada.

¿Con qué número de esquiadores le gustaría cerrar la temporada? Superando el millón.

¿Esa es la previsión o la meta? La previsión es superar las cifras del año pasado.

Han reducido la gratuidad de los abonos para los vecinos de los valles de las estaciones y se han rebrincado.

¿El resto de medidas del plan de ahorro serán igual de polémicas? Un plan de ahorro siempre tiene sus críticas y no gusta tomar las decisiones, como las que ha tenido que adoptar el Gobierno de España, el de Aragón o muchas empresas. Hay que adaptarse a la situación, por lo que el canon que nos cobran tiene que ser razonable a las circunstancias de cada estación y, por otra parte, somos partidarios de que haya una participación del ciudadano en el coste del abono. Y más cuando uno de los socios es la DGA, que en otras parcelas de su competencia está aplicando medidas de ajuste. No sería coherente.

Dicho plan cuestiona la apertura permanente de Panticosa y de Javalambre. ¿Piensa cumplirlo? La voluntad del grupo es abrir todas las estaciones del grupo todos los días que podamos, pero también debemos ser conscientes de las condiciones que puedan concurrir en cada caso.

La deuda del grupo ronda los 90 millones. ¿Cuándo cree posible librarse de la losa financiera y equilibrar las cuentas? Debemos ser capaces de generar ingresos todas las temporadas que nos permitan ir cumpliendo las condiciones de financiación. Por otra parte, se trabaja en una refinanciación para ajustar los plazos de devolución dadas las circunstancias. Pero hay que tener cuenta y recordar que la situación que vivimos es porque se han invertido 160 millones de euros en el sector de la nieve. Tenemos las estaciones como las tenemos gracias a lo que se ha gastado.

La DGA ambiciona la unión de las estaciones de Formigal, Astún y Candanchú. ¿Es viable para esta legislatura? El Gobierno ha mostrado su voluntad de unir las estaciones y sería muy importante para el futuro del sector de la nieve, porque nos pondría como la cuarta estación de Europa y la primera de España en dominio esquiable. Pero hay que tener en cuenta que afecta a empresas distintas y, por tanto, requiere un acuerdo empresarial y que no hay un proyecto aprobado sino un anteproyecto elaborado a instancias de asociaciones turísticas. Además, se debe cumplir una legislación ambiental, urbanística y de ordenación territorial y todos sabemos que no habrá unanimidad. Y luego está la financiación. Por tanto, en esta legislatura se puede avanzar y dar pasos importantes. Con esas cuatro condiciones, hay que ser realistas.

¿Lo vería posible en diez años? O antes. El proyecto técnico se puede hacer de muchas formas y algunas se podrían acometer en menos tiempo.

¿La ampliación de Cerler es ahora una quimera? Hoy por hoy es un proyecto aprobado por el Gobierno de Aragón como de interés general y vamos a trabajar. Creemos que para el futuro de la estación de Cerler una entrada por el lado oriental y enfocada a traer el turismo catalán es fundamental y ya no lo discute nadie. Otra cosa es que haya que acompasar las inversiones a la situación actual de la economía.  

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