Espelunciecha: duelo de pancartas en el portalet

El domingo sábado 19 de marzo se celebró en el Portalet, la 3ª Concentración en el Portalet (Espelunziecha) en Defensa de las Montañas. Unos minutos antes, algunos alcaldes de pueblos de montaña se presentaron en una contramanifestación bajo la pancarta «Por un Pirineo vivo». Por otra parte, el día 20 se anunció una regulación en 2007 para las estaciones de esquí.

Como cada año, la concentración conservacionista contaba con los permisos necesarios para manifestarse en el Portalet. La de los Alcaldes, según nuestras fuentes, no. Sin embargo, anunciaron en la prensa que ellos también lo harían, y allá se presentaron una docena de ediles y responsables de comarcas. Con ellos se llevaron a una decena de empleados de Aramón en traje de faena. La Guardia Civil dividió el terreno que inesperadamente habría que compartir. Frente a frente.

Por un Pirineo con vida
Una vez más, la política de hechos consumados se puso por delante. Y hablaron por delante. A las 12 y cuarto de la mañana aproximadamente tomó el megáfono José Luis Sánchez, el Alcalde de Sallent de Gállego. Para él, quienes defienden una política y una ley en defensa de las
montañas, son urbanitas que ven agresión en cualquier cosa que se haga en el Pirineo. Mientras hablaba, su manifiesto titulado «Por un Pirineo con vida», el mismo que su pancarta, era repartido entre los asistentes a la concentración opuesta, la legalizada. Cuando reiteró que la ampliación de Formigal por Espelunziecha era por la prosperidad del valle, los montañeros conservacionistas le recordaron que el valle de Tena es el segundo más rico del Pirineo aragonés.

En alguna ocasión más sus palabras irritaron a los participantes en la manifestación legalizada, y los organizadores chistaron pidiendo silencio. Él lo reclamó enérgicamente. Pero el final de su intervención fue coreado con gritos de «Aramón, especulación». ¿Podía ser de otra forma? La contramanifestación de los alcaldes no podía ser bien digerida por los participantes en la 3ª Concentración en Defensa de las Montañas. Resultaba irónico tener que escuchar cierto tono de victimismo y cierta acusación de intransigencia por parte del mismo poder político que se había negado a oír la voz de los 30.000 aragoneses que pidieron una Ley de las Montañas. La de 30.000 aragoneses y la opinión de su defensor, El Justicia de Aragón, quien ya la pidió en 1999. «Lo deseable sería, y es tarea de los gobernantes hacerlo, disponer de una política global para los Pirineos que definiera un modelo de desarrollo en el que se establecieran los usos del territorio posible en cada valle (agricultura y ganadería, turismo, industria, conservación, etc.), sus límites, en especial los urbanísticos, y grado de compatibilidad.

En concreto, respecto de las estaciones de esquí, dónde se pueden realizar y dónde no, con qué tamaño y unidas a qué entorno urbanístico. La mejor herramienta para ello es la planificación integral, por medio de la Ley» ha precisado ahora.

Hacer mermelada
Pero, por otro lado, algo estaría ocurriendo para que en esta edición haya subido el nivel de la oposición. El año pasado, este papel sólo tomó forma mediante un artículo aparecido en Heraldo de Aragón el día de la concentración suscrito por un «un montañero» que decía negarse a compartir espacio con algunos de los previsibles asistentes al acto que habían (o habíamos) criticado a la FAM por su indiferencia. Él acudiría, en cambio, a un encuentro senderista en Jaraba. Además, previamente habían caldeado el ambiente las palabras del presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, en una entrevista aparecida también el día de la manifestación: «No podemos pedir a un joven que se quede en el Pirineo a hacer mermelada». El intento de llevar al ridículo un proyecto de desarrollo sostenible no pasará desapercibido para los organizadores. «La salida del presidente roza el ridículo, pero refleja la dicotomía existente: o el esquí o nada. Existe un abanico de posibilidades. Creo que este discurso debe romperse (…) y hablar en serio de desarrollo» explicó Paco Iturbe. ¿Y construir miles de casas que sólo están ocupadas quince días al año, es una forma de futuro para los jóvenes?, replicará Mariano Polanco. Del lado de los alcaldes, el de Biescas señala: «Los ecologistas tienen claro a lo que se oponen pero no presentan alternativas» (Fuente: M. Navarcorena/El Periódico de Aragón, 20 de marzo).

Dejar en «los ecologistas» la aportación de alternativas resulta un argumento habitual. Pero más que alternativas lo que se les pide son soluciones mágicas. En todo caso, sus alternativas corren el riesgo de ser despreciadas como la «mermelada» o calificadas de «miseria», como se oyó decir a un alcalde de Chistau durante un debate sobre el desarrollo del valle. Pero, por otro lado, esta actitud ha sido claramente reprobada, y no sólo por El Justicia cuando dice «es tarea de los gobernantes…». Varios profesores universitarios de Geografía también lo afirman: «Es exigible [a la Administración] la búsqueda de un modo sostenible de explotación de los recursos, un modo que no lleve implícito el agotamiento o deterioro medio o grave de su materia prima: su calidad natural, ambiental y paisajística» (M. Frochoso, R. González, F. Allende, N. López: Protección y desprotección de la Naturaleza: San Glorio, otra estación de esquí para la Montaña Cantábrica).

Poesía necesaria
A las 12 y media, tomaba la palabra Francisco Iturbe, de la Plataforma en Defensa de las Montañas de Aragón quien realizó un resumen de los últimos acontecimientos, y entre ellos la negativa de las Cortes Aragonesas a tener en consideración las 30.000 firmas conseguidas para promover una Iniciativa Legislativa Popular por una Ley en Defensa de la Alta Montaña. También denunció como falso el enfrentamiento que se busca entre montañeses y montañeros. A continuación, Isabel Santolaria puso voz a El verdadero progreso, como tituló Eduardo Martínez de Pisón el texto que envió a la vez que disculpaba su ausencia. Tal vez anduviera por la parte que dice «cada vez que matan un átomo de esta belleza algo muere en nuestro interior para siempre… y quisiéramos tener durante un segundo el don que recobra lo perdido y devuelve a la montaña la grandeza anterior a su maltrato» cuando una voz protestó por el lado de los alcaldes:

– ¡Eso es poesía!

Poesía necesaria, no cabe duda.

Isabel Santolaria continuó sin interrupciones y finalizó con una evidencia: «El verdadero progreso sólo existe si está firmemente fundado en el respeto al legado cultural y a la naturaleza».

Cerró el acto José Luis Martínez, quien pidió que este encuentro inesperado sirviera como inicio del diálogo. Un diálogo que, de producirse, lo hará sobre un inesperado nuevo «escenario». Al día siguiente, el Heraldo de Aragón publicaba en primera página: «El desarrollo de las estaciones de esquí tendrá una regulación propia en 2007». En la información se explica que «tras descartar una ley integral de la montaña, el Gobierno aragonés ha decidido establecer una regulación específica para el sector de la nieve (…) para que no vuelvan a producirse polémicas como las de la ampliación de Formigal». Para redactar las medidas, se pedirá una «asistencia técnica» mediante un concurso dotado con 48.000 euros y con cinco meses de plazo para preparar la propuesta.

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