Cerler y su ampliación por castanesa crean grandes expectativas inmobiliarias

A diferencia de lo que ocurre en otras delimitaciones, hablar de nieve, turismo y desarrollo urbanístico en La Ribagorza supone hacerlo, por lo menos hasta ahora, casi exclusivamente en el valle de Benasque, la zona donde realmente se ha dejado sentir con notable diferencia el influjo socioeconómico de la estación de esquí de Cerler, la ubicada a mayor altura en el Pirineo aragonés. De hecho, el fenómeno demográfico del municipio benasqués, donde de manera extraordinaria se ha conseguido fijar población en las últimas décadas, contrasta con la evolución opuesta de la comarca, incluida la cabecera, Graus.

A pesar de ese aumento de población y la mayoritaria actividad turística, la presión inmobiliaria en el mismo núcleo de Benasque no ha sido tan fuerte como pudiera parecer. Buena prueba de ello es que del PGOU aprobado en 1982 tan sólo se ha construido hasta la fecha un área de ejecución, la correspondiente a la urbanización Linsoles, con un campo de golf de nueve hoyos. Eso sí, el crecimiento ha sido mayor en la urbanización de Cerler, aneja al pequeño casco antiguo de este núcleo pedáneo, la de mayor altitud en el Pirineo aragonés.

Según explica el alcalde benasqués, José Ignacio Abadías, es ahora cuando se empieza a desarrollar el resto del plan urbanístico, que cuenta con nueve áreas más de actuación, aunque adaptado a las normas actuales, más restrictivas en cuanto a edificación que las de hace veinte años. Además, señala, «el Ayuntamiento es el primero que quiere preservar los recursos naturales, que son la base de nuestro turismo, y tiene proyectado recuperar una de las áreas donde se pensaba construir, en la misma entrada al valle de Estós, porque entendemos que allí no es un lugar bueno para hacer una urbanización».

De las otras zonas susceptibles de urbanizar, ahora mismo se están impulsando la cuatro y la ocho, donde hay previstas unas 900 viviendas. «Son lugares donde está planeado construir desde hace más de 30 años y ahora se empiezan a urbanizar», resalta Abadías. Además, hay suelo disponible para otras 2.700, pero con un desarrollo a largo plazo. En ese sentido, el alcalde recuerda que «en los mejores años se han construido entre 100 y 150 viviendas, así que hay oferta para varias décadas, a veces irá más rápido y a veces más lento, eso ya depende del mercado y de la demanda que exista, porque nadie se mete a hacer casas si no tiene la expectativa de venderlas».

La otra gran zona de expansión es la urbanización de Cerler, objeto de un convenio entre el Ayuntamiento y Aramón a cambio de inversiones de modernización y ampliación de las pistas de esquí en el valle de Ardonés por parte de la empresa. Aramón dispone de unas 18 hectáreas (aparte de alguna posible ampliación en el futuro) para promover viviendas y complejos hoteleros. La cantidad de residencias no es fija y estará entre 1.000 y 1.200. Abadías destaca «el esfuerzo que ha hecho Aramón para reducir viviendas en favor de los hoteles».

Distribución territorial

Pero Aramón maneja en La Ribagorza un proyecto mucho más ambicioso que el ligado a la urbanización de Cerler. Se trata de la ampliación de esta estación de esquí por el valle de Castanesa, el collado de Liri, la cabecera del Isábena y el ubago de Aneto. Ese megaplaneamiento, ideado con un desarrollo a quince años, haría de Cerler el mayor complejo invernal del Pirineo español y el segundo de toda la cordillera, sólo por detrás de Grand Valira, en Andorra. De llevarse a cabo toda la expansión prevista, Cerler pasará de tener 60 kilómetros esquiables a 140, de 50 pistas a 130 y de 19 remontes a 46.

El proyecto de Aramón, cuyos impulsores defienden como una forma tanto de potenciar al valle de Benasque como de distribuir por toda el norte de la comarca los efectos beneficiosos del esquí, va acompañado de una serie de infraestructuras complementarias, como tres campos de golf, para diversificar la actividad del esquí y de amplios desarrollos urbanísticos con el objetivo de financiar las inversiones necesarias, que suman más de 500 millones de euros.

El grueso del proyecto se desarrollará en los 17 núcleos que componen el municipio de Montanuy. Es allí donde está previsto construir el teleférico de acceso a la nueva zona esquiable, dos campos de golf y un complejo residencial y hotelero de unas 13.000 plazas. Aramón tiene firmado un convenio con el Ayuntamiento para desarrollar un PGOU donde se reclasifiquen los terrenos necesarios para financiar todas esas actuaciones.

Dentro del macroproyecto hay otros planes localizados en municipios diferentes. Uno de los más destacables es la instalación de un teleférico en Castejón de Sos hasta el collado de Liri para proporcionar una nueva entrada a la estación de Cerler. Aunque no hay nada firmado, Aramón aspira a suscribir otro convenio urbanístico para costearlo.

Castejón es otro de los municipio donde se deja notar el crecimiento urbanístico ligado al esquí. Su alcaldesa, María Pellicer, informa que el PGOU vigente se aprobó en 2003 con previsión para unas 850 viviendas en ocho o diez años. De ellas, 250 ya están en marcha.

Campo, justo a la entrada del valle de Benasque, es otra de las localidades que más crecimiento ha tenido en la última década. No tiene PGOU y lo que se está desarrollando fue declarado zona urbanizable hace más de 20 años. Hay tres hectáreas disponibles para hacer 800 viviendas en unos ocho años. El proyecto de un campo de golf está paralizado porque, según explica el alcalde, Eusebio Echart, «no ha habido consenso entre los vecinos».

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.