Aramon…sa

La estación de esquí de Candanchú, que hasta ahora se mantenía independiente y sujeta a una gestión cien por cien privada, ha tirado la toalla y pedido su ingreso en Aramón. Normal. Este centro invernal arrastra no sólo un déficit de explotación, sino que además sus ingresos han sido insuficientes para reinvertir en el mantenimiento y renovación de las instalaciones. Unos sesenta millones de euros les harían falta ahora mismo para ponerse al día. No hay pues otro remedio que ingresar en la macroempresa que manejan a medias la DGA e Ibercaja. De esta forma ya tenemos dos cosas claras: la primera, que la explotación de los dominios esquiables del Pirineo no parece ser rentable; la segunda, que dicha explotación y la oferta que genera se ha convertido en un servicio público. En verdad, lo nunca visto.

De Aramón SA sabemos muchas cosas, salvo cuánto nos cuesta exactamente. En los presupuestos del Gobierno de Aragón suele haber una partida multimillonaria destinada a dicha empresa. Pero ni aun así carbura el negocio. A todas horas es preciso tapar agujeros, realizar nuevas inversiones y buscar ingresos atípicos, que obviamente sólo pueden venir del negocio inmobiliario. Así que Aramón se ha metido hasta el cuello (en Castanesa, a lo bestia) en operaciones urbanísticas muy discutibles (como lo son todas aquellas que se realizan con fines especulativos en zonas de alto valor medioambiental y paisajístico).

Servidor no ha conseguido aún que le expliquen cómo va a salvar el Pirineo una actividad (la nieve) que no parece ser rentable ni a tiros, que por ello ha de ser financiada con fondos públicos o sociales, que se está vinculando a negocios inmobiliarios de fuerte impacto sobre la naturaleza y que, además, presenta un futuro incierto por culpa del cambio climático. Es incomprensible. O sea, que un servidor desea fervientemente que esta sea una temporada estupenda para las estaciones de esquí y para todo el Pirineo (donde, encima, la temporada de verano ha sido más bien flojita). Pero este tema me parece raro, raro.

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