Aramón se reinventa

De los años de esplendor a la crisis inmobiliaria

La llegada de la crisis hizo estragos en las cuentas de Aramón. La sociedad había puesto sus esperanzas en los desarrollos urbanísticos de los valles, que quedaron paralizados cuando la actividad de la construcción cayó en picado. Proyectos como la ampliación de Formigal hacia Castanesa quedaron en la cuneta. Y los ingresos que preveía la empresa de la nieve jamás llegaron. Todo ello unido a unas campañas con un clima adverso y una menor afluencia de esquiadores. Llegaron los problemas para afrontar los pagos de la deuda que tenía Aramón, que había realizado inversiones que jamás logró rentabilizar. Entonces se hace necesario refinanciar la deuda, que era de 78 millones. No fue una negociación sencilla con los bancos, aunque finalmente se logró hace solo unas semanas. Fue necesario que el Gobierno de Aragón se implicara mucho más en el consejo de administración; Roberto Bermúdez de Castro, consejero de Presidencia, portavoz del Ejecutivo y mano derecha de Rudi, se puso al frente en sustitución de Manuel Guedea, un nombramiento de urgencia que hizo la presidenta para sustituir a Bono y en clave totalmente de partido.

Un informe que choca con la oposición del territori0

Su delicada situación económica hizo que Aramón encargase un plan de viabilidad a la consultora Price Waterhouse Coopers. El estudio empezó a elaborarse con el PSOE en el Pignatelli. Entonces el presidente de la sociedad era el actual consejero de Economía Francisco Bono. Los resultados de la auditoría se hicieron públicos en marzo del 2012, con el PP ya en el Gobierno. Presidía la sociedad Manuel Guedea. Este primer documento ya anticipaba que la empresa arrastraba excesivos gastos en su estructura y anunciaba pérdidas de 6 millones de euros. Proponía además cambios en algunas de las estaciones, como el cierre de Panticosa entre semana. Todo quedó en papel mojado. No se aplicó ninguna medida, en parte por la oposición de los alcaldes. Tampoco los dos socios se pusieron de acuerdo sobre la conveniencia de llevar a la práctica las propuestas de la consultora.

Una nueva auditoría centrada en la sede central

La primera auditoría se quedó en nada, así que se encargó otra. Lo hizo Ibercaja, a través de Price Waterhouse, que puso el trabajo en manos de una consultora andorrana especializada en el sector de la nieve. El coste del estudio corrió a cargo de la entidad, no de Aramón como la anterior. De él se extrae el recorte que ahora propone el consejo de administración. Están centrados en la sede central de la sociedad. Ambos socios eran conscientes que estaba sobredimensionada en gastos de personal. El ajuste prevé despidos y rebajas de sueldos. No se conocen aún las fórmulas que se utilizarán. El ERE es una alternativa, pero los trabajadores todavía no saben nada. El malestar entre ellos es notorio, puesto que se han enterado por los medios de comunicación del recorte.
 
Nuevo orientación de cara al futuro de la sociedad
Con los desarrollos urbanísticos paralizados, el futuro de la sociedad Aramón pasa por reducir gastos, sobre todo de personal, y por centrar su actividad en el márketing y la promoción. Se trata de atraer a más esquiadores, no solo durante los fines de semana, sino también en los días laborales. Romper con la estacionalidad que padecen las pistas es uno de los objetivos. La finalidad, aseguran fuentes de la sociedad, es crear más riqueza en los valles contando con todos aquellos que viven y trabajan ahí.

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