Las estaciones de esquí se esfuerzan para salvar la campaña de navidad

Las estaciones de esquí son protagonistas esta semana de una cuenta atrás provocada por el clima y en la que el ­negocio de la nieve se juega millones de euros. La última escapada de las vacaciones de Navidad, en la que se auguraba la mayor afluencia de esquiadores, ha arrancado. Y la imagen que presentan la mayoría de las estaciones no anima precisamente al optimismo. Hay muy poca nieve y las altas temperaturas, más propias de la primavera que del invierno en las áreas de montaña, han mantenido parados muchos días los cañones que fabrican la nieve ar­tificial.

Los complejos han derrochado esfuerzos esta última semana para ofrecer las mejores prestaciones a sus clientes. Y han superado la prueba en esta primera escapada navideña. Pero si el clima no acompaña en las próximas horas o días (está anunciada la entrada de una borrasca por el norte), muchas estaciones lo van a tener muy difícil para mantener, aunque sea bajo mínimos, las condiciones actuales.

Baqueira Beret y Masella son los únicos complejos (de toda España e incluso Europa) que esperan ofrecer unas condiciones aceptables en sus pistas de aquí a Reyes aunque no caiga ni una gota de nieve en la próxima semana. Ambos complejos aún sobreviven de los réditos de la única nevada caída esta temporada, hace más de tres semanas.

En la estación de Val d’Aran circulan desde hace unas noches camiones que llevan nieve cargada en Beret (a dos mil metros) para extenderla por la cota 1.500 de Baqueira. Una operación muy pocas veces vista, pero que ha resultado efectiva pues asegura el descenso de los esquiadores hasta la parte más baja de la estación por una lengua de nieve con hierba a ambos lados.

La situación que presentan la estación aranesa y el complejo de la Cerdanya nada tiene que ver con la desoladora imagen de la mayoría de los complejos del Pirineo catalán o aragonés, y mucho menos con la estampa de Sierra Nevada, donde no ha caído aún una gota de nieve.

Los amantes de la nieve más impacientes están cambiando los planes previstos. En los últimos días se ha detectado, por ejemplo, una fuga de esquiadores que no dudan en cambiar de valle para encontrar unas mejores condiciones en las pistas. Josep Moga, responsable de una tienda de alquiler ubicada en el hotel La Pleta de Baqueira, revelaba ayer que desde hace un par de días está alquilando material a esquiadores que tienen pagado el hotel en Cerler (Benasque) hasta la estación aranesa, donde aún es posible descender por más de cien kilómetros de pistas.

En las comarcas de montaña donde más escasea la nieve no esconden, desde el sector hotelero, que el mal estado de las pistas ha provocado anulaciones de última hora. Pero esa pérdida de clientes que han decidido buscar otros destinos no ha sido tan catastrófica como cabría pensar. La media de la ocupación hotelera en las zonas más cercanas a las estaciones se ha mantenido en un 70%, se asegura desde el sector turístico. Lo que sí ha ocurrido (y eso se ha notado mucho, por ejemplo, en la Cerdanya) es que muchos de esos esquiadores han visitado menos las pistas y han aprovechado el clima primaveral para programar otras actividades.

La mayor ocupación de las zonas de esquí se espera, sin embargo, a partir de Fin de Año. Las reservas en muchos negocios ubicados a pie de pista pasan del 80% y algunos hoteles rozan en sus previsiones el completo. La esperanza de los empresarios turísticos vinculados al esquí es que la anunciada borrasca que está entrando por el norte deje precipitaciones de nieve. Lo que más preocupa ahora a las estaciones es que el aumento de afluencia colapse unas pistas con poca nieve. Los descensos son más peligrosos al haber menos espacio con buena nieve. La única nota positiva de este seco e inusual cálido arranque de la temporada de esquí es que los complejos que tienen poca nieve están adaptando sus precios a la situación, con rebajas en el importe del forfait.

Nunca nieva a gusto de todo el mundo

La situación de las estaciones catalanas podría considerarse privilegiada si su actividad, aunque sea bajo mínimos, se compara con la de otros complejos. Es el caso de Candanchú, en el Pirineo aragonés, que aún no ha podido abrir puertas esta temporada por falta de nieve. Las estaciones de Navarra están en idéntica situación y también Javalambre, en Teruel. Y más al sur, en Sierra Nevada, la estación andaluza sólo ha podido acondicionar un par de kilómetros de pistas.

A falta de esquí los turistas alojados esta Navidad en las comarcas de montaña han optado por otras actividades, imposibles otros años a estas alturas de diciembre. Por ejemplo, se ha detectado esta última semana un incremento de visitantes al parque nacional de Aigüestortes, quienes pueden acceder hasta los 2.000 metros de altitud con los taxis que salen de Boí y Espot, igual que en los meses estivales. Y desde esa cota sí es posible pisar nieve natural.

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