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El retraso de la campaña de esquí provoca una caída del 43% en contratos vinculados a la nieve PDF Imprimir Correo electrónico
Domingo 13 de Enero de 2019 10:42

Sallent sufre el mayor desplome (de 905 a 203) y en Jaca también bajan casi un 30% (de 596 a 428). Benasque, en cambio, bate su récord con 533 gracias a las aperturas tempranas de Cerler y Llanos

Fuente: 12-01-2019, heraldo, heraldo

HERALDO DE ARAGON

El retraso de la campaña de esquí provoca una caída del 43% en contratos vinculados a la nieve

Sallent sufre el mayor desplome (de 905 a 203) y en Jaca también bajan casi un 30% (de 596 a 428). Benasque, en cambio, bate su récord con 533 gracias a las aperturas tempranas de Cerler y Llanos

El tardío y limitado arranque de la temporada de esquí por la falta de nevadas, salvo en Benasque, ha tenido una repercusión directa sobre el empleo. Pese a que el paro descendió en diciembre en el conjunto de Aragón, el retraso de las contrataciones temporales en los valles donde la nieve es el principal motor económico impidió que descendiera aún más. Y es que el pasado mes se firmaron en estas zonas del Pirineo 1.444 contratos del sector servicios (estaciones, hoteles, bares, restaurantes, comercios...), un 43% menos que en diciembre de 2017, cuando batieron todos los registros con 2.527.

Es la peor cifra de los últimos seis años y la tercera más baja desde que el Servicio Público de Empleo Estatal ofrece registros mensuales de contrataciones por municipios (2005). Hasta ahora, los récords negativos correspondían a los meses de diciembre de 2006 (1.095) y de 2011 (1.018), dos campañas de esquí en las que todas las estaciones se estrenaron después del puente de la Constitución (salvo Cerler en 2001, que lo hizo un 3 de diciembre).

Aun así, el desplome hubiera sido mayor de no ser por Benasque, donde se batió el récord histórico de contrataciones con 533, un 10% más que en el mismo mes de 2017. Y es que hay que recordar que Cerler pudo estrenar la temporada el 30 de noviembre y el espacio nórdico de Llanos del Hospital lo hizo un día más tarde. Además, fueron los dos únicos complejos de esquí abiertos en el puente de la Constitución.

Sin duda, la mayor caída la sufrió Sallent de Gállego ya que Formigal, la estación con más dominio esquiable de Aragón, no pudo inaugurar la campaña hasta el 26 de diciembre y, además, fue bajo mínimos ya que durante toda la Navidad tan solo pudo ofrecer 10 kilómetros. El aluvión de anulaciones por este retraso hizo que muchos hoteles también demoraran su apertura. La consecuencia fue que el pasado mes solo se formalizaron 203 contratos, el dato más bajo desde 2005 y un 77% menos que el año pasado, cuando se alcanzó la histórica cifra de 905 contrataciones. Hasta ahora, el dato más bajo correspondía a 2011 con 282 ya que ese año abrió un 21 de diciembre.

También el tardío estreno de Astún (26 de diciembre) y de Candanchú, que no había podido inaugurar la campaña hasta ayer, se dejó notar en el valle del Aragón. En Jaca, se firmaron en diciembre 428 contratos temporales, casi un 30% menos que el año anterior, cuando se marcó un récord con 596. También fue especialmente significativo la caída en Aísa -municipio del que depende administrativamente Candanchú-, que pasó de su máximo histórico (197) a 29. Cifra solo comparable a la de 2015, cuando la estación no pudo abrir hasta un 6 de enero. En Canfranc, por suerte, el impacto fue menor con 53 contratos por los 59 de 2017.

En el caso de Panticosa, donde está la única estación de esquí aragonesa que aún no ha podido inaugurar la temporada por la escasez de nieve, las contrataciones descendieron el pasado mes un 22%, de 199 a 154. El máximo se alcanzó en el año 2016 con 263. En la cercana localidad de Biescas también cayeron casi a la mitad (de 86 a 44). Su récord data del año 2015 con 100.


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"La temporada está siendo catastrófica, pero tenemos un compromiso con los trabajadores"

Amparo Lecumberri es la propietaria del hotel Edelweiss de Candanchú, que ha mantenido toda su plantilla pese al retraso en la apertura de las estaciones de esquí.

"Está siendo un inicio de temporada catastrófico". Así de tajante es Amparo Lecumberri, propietaria del hotel Edelweiss de Candanchú, que abrió el 5 de diciembre con toda la plantilla, 17 personas, a pesar de la falta de nieve. En épocas de máxima ocupación, como las Navidades, suelen contratar refuerzos, pero este año no fue necesario por la baja ocupación.

"Abrimos el 5 de diciembre porque en un principio Astún anunció que iba a abrir, aunque luego no pudo. A pie de pistas los hoteles estuvimos prácticamente vacíos, no llegamos al 10% de ocupación, ya que se anuló todo con una ocupación muy buena prevista de un 60 o 70%. Y cerramos el día 9", explica Amparo Lecumbrri. El hotel reabrió el día 22, pocos días antes del estreno de Astún "para empezar a ponernos en marcha, con todo el equipo de personal ya contratado desde primeros de diciembre".

En el puente de final de año la ocupación "no estuvo mal", aunque las estancias fueron de un par de días en lugar de 4 o 5. "Y los clientes se fueron contentísimos del trabajo que se había hecho en Astún y de la calidad de nieve y pistas a pesar de lo limitado que estaba todo", señala. Pero desde el día 4 volvieron a estar "prácticamente vacíos", lo que ha provocado que otros establecimientos de la zona decidieran cerrar. "Nosotros no podíamos porque tenemos el personal contratado y hay un compromiso. Esperas que nieve y luego no es fácil encontrar gente que se incorpore en fechas de máxima ocupación", dice. Por ello, han optado por seguir abiertos pero aprovechando para dar vacaciones y días de fiesta.

Se prevé que la apertura de Candanchú reactive las reservas "aunque la previsión de aquí al 1 de febrero es una total incertidumbre", ya que los clientes están pendientes del dominio esquiable. "Vienen grupos con muchos niños debutantes y lógicamente se ha reducido el número, ya que estaba previsto que llegaran hasta 70 y se van a quedar en 30".

Lecumberri afirma que hace muchos años que se daba una situación de falta de nieve como la de esta temporada. "Nosotros no lo habíamos sufrido desde que tenemos el hotel en 1992", dice.

También tiene un bar de copas en el complejo Pirineos de Candanchú pero ha decidido cerrarlo temporalmente "porque no hay nadie". "Necesitamos una ocupación superior en los hoteles para poder mantener un establecimiento de ocio", concluye.

 
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